lunes, 2 de noviembre de 2009

Para Cristina

Hay un comentario en mi anterior entrada "El arte de novelar" que pienso se merece estar en este lugar, por su clara y correcta redacción, por un lado, y porque me satisface especialemente que uno de mis lectores dedique una parte de su tiempo a visitar mi blog y contestar, sin olvidar que sus halagos sobre mi última novela me llena de orgullo. Aquí os lo dejo, por si os apetece participar en tan interesante debate:

Estoy de acuerdo con lo que comentas pero creo que algunos lectores (donde yo me incluiría) buscan que un libro, además de entretenerles, les ofrezca de forma fácil y divertida acceder al conocimiento ya sea sobre historia,culturas,literatura...etc, por eso "La última vuelta del escaife" es,bajo mi punto de vista, una obra brillante creada minuciosamente con mucha elegancia y ternura y combinando a la perfección la aventura, el amor, las religiones, los sentimientos... dentro de un marco histórico muy bien documentado donde los personajes te hacen reir, llorar , reflexionar...es una obra creada con mucha inteligencia donde se palpa en cada párrafo que la autora ha puesto todo su amor para obtener este resultado tan maravilloso. FELICIDADES MERCEDES POR TU NOVELA!

Gracias por cada una de tus palabras, Cristina; pero si he de quedarme con una de ellas sería ésta: "reflexionar". Vivimos en un momento histórico en el que el sistema nos ha rodeado de "entretenimientos". Jamás el ser humano ha disfrutado de tantas opciones de divertimiento, somos las generaciones de "la cultura del ocio". En este sentido, la novela de hoy día, no hace más que sumarse a las extensa oferta de distracciones que nos ofrece nuestro sistema. El ser humano ha de recuperar el espíritu renovador del siglo XIX, en el que la novela tuvo un papel importantísimo: "El conde de Montecristo" de Alejandro Dumas, "El Retrato de Dorian Gray"  de Oscar Wilde, "La Vuelta al Mundo en 80 Dias" de Julio Verne, "Alicia en el pais de las maravillas" de Lewis Carroll, "Los Miserables" deVictor Hugo, "Tom Sawyer" de Mark Twain, "Viaje al Centro de la Tierra" de Julio Verne, "Oliver Twist" de Charles Dickens, "Crimen y Castigo" de Fiodor Dostoievsky, "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen, "Los Tres Mosqueteros" de Alejandro Dumas, "Guerra y Paz" de Leon Tolstoi, "Fortunata y Jacinta" de Benito Perez Galdos, "Madame Bovary" de Gustave Flaubert... Y así podríamos seguir enumerando hasta el cansancio los incontables títulos que dío el prolijo siglo XIX a la literatura. Todas obras maestras sin lugar a dudas, que han traspasado el tiempo y sus generaciones. ¿Por qué? Es fácil de responder: son obras universales, que, independientemente del tema que tratan o de la manera en que lo hacen, denuncian y ponen de manifiesto las sombras y las luces de la época en la que fueron escritas, incitando al lector a la "reflexión", a no conformarse, como ya he dicho en otras ocasiones, con las recetas hechas que le imponía el sistema del momento. 
Si observamos, ninguno de estos títulos, ni de los omitidos, destancan precisamente por estar saciados de datos e información esplícita, sino por el deroche de imaginación y la maestría con la que denunciaban los problemas de la sociedad. Son éstas cualidades las que han hecho que se conviertan en obras universales tantas y tantas novelas del siglo XIX, sin olvidarnos de otras muchas de la primera mitad del XX. No cabe duda de que hace medio siglo que la novela ha caído en la mediocridad, y son muchos los que piensan que se debe a que el lector se ha convertido en una prolongación del telespectador, alguien que sólo busca entretenerse para olvidarse de los problemas sociales que le rodean. Podríamos decir que asistimos al siglo de (generalizando, claro está) la "novela basura".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre me ha gustado mucho la lectura, recuerdo que el dia de reyes era la chiquilla más feliz del mundo cuando al levantarme veia sobre la mesa y entre los juguetes "mi libro". Nunca se olvidaron de traerme un libro, ni siquiera ahora que ya no soy precisamente una niña. Y todos los que enumeras ahi ya los leí en su dia. Algunos ya los perdi pero otros todavia los conservo. Guardo muy buen recuerdo de Los gozos y las sombras, La barraca, Fortunata y Jacinta ...etc.
Tambien hay escritores extranjeros que me encanta leer, Noah Gordon por ejemplo con su trilogia de El médico, Chaman y la Doctora Cole, un escritor ruso que no recuerdo como se llama, leí dos novelas de el y me gustaron muchisimo, Batallón de mujeres y una Cruz en Siberia.
Pero de los que guardo un recuerdo muy entrañable es de aquellos que compraba en el mercadillo de mi pueblo a una señora que vendia novelas y libros usados, no pongo aqui ni titulos ni autores, porque hay algunos libros que se te pegan a los dedos casi sin saber ni como. Soy de la opinion que cada cual tiene los suyos y además aunque quisiera ponerlos no podria, porque varios de ellos eran anónimos. Pequeñitos pero matones de esos que no te dejan indiferentes cuando los lees.

Veo que el blog va estupendamente bien, me alegro muchisimo de que asi sea.
Saludos
Carmen

Mercedes Pinto dijo...

Por supuesto Carmen, que cada cual tiene en su memoria sus propios libros. Por mil razones, todas ellas, qué duda cabe,dignas: porque te pilló en un momento determinado, porque el argumento te toca especialmente, porque uno de sus personajes se parece a un ser querido o pone en su boca ideas que siempre tuviste y piensas: "yo no lo hubiera dicho mejor", porque... O porque es una gran obra, ahí es nada.

Espero que pronto nos hagas partícipes de esos títulos que no has olvidado para que podamos disfrutarlos nosotros también.