sábado, 28 de noviembre de 2009

ORGULLO Y PREJUICIO




A menudo he escuchado a mi alrededor la frase “me siento orgulloso de”, de ser español, o andaluz, o madrileño, o… Y claro, yo, que esto de no dejar pasar ni una se está convirtiendo en una patología, me pregunto: ¿Por qué? No recuerdo bien mi estancia en el vientre materno, pero de haber podido, hubiese elegido nacer en Finlandia, por ejemplo. No sé por qué, me encanta el clima frío. Supongo que todo lo que lloré al nacer fue de mero cabreo, nací en el sur de España. No creo que nada de aquello que no suponga una decisión o esfuerzo por nuestra parte sea motivo de orgullo. Es más, como muy bien expone Jean Austen en su no vela, el orgullo implica prejuicio. Quiero decir que el hecho de sentirse orgulloso de pertenecer a un lugar concreto implica irremediablemente tener prejuicios contra el resto. Yo desde luego no me siento orgullosa de ser, ni europea, ni española, ni andaluza. Dice el diccionario, orgullo: satisfacción personal que se experimenta por algo propio o relativo a uno mismo y que se considera valioso. Tampoco es que la RAE se haya estrujado la valiosa masa gris que alberga para definir el orgullo, pero queda claro que no tiene más valía ser francés que sudafricano.




Con la premisa de que podemos sentirnos orgullosos de cualquier cosa sin que suponga esfuerzo alguno por nuestra parte, enseñamos como pavos en celo nuestro coche, nuestra casa, nuestros vestidos, nuestros títulos, nuestra belleza… Cada vez que nos identificamos con semejantes atributos, totalmente circunstanciales, levantamos un muro a nuestro alrededor que nos impide sentir, no digo conocer, esto sería muy discutible, nuestro mundo. Y yo me preguntó, y preguntó al paciente lector: ¡¿POR QUÉ?! ¿Qué beneficios nos aporta finalmente este vacuo orgullo? ¿Por qué seguimos meándonos como perros por las esquinas para marcar nuestro territorio?

2 comentarios:

Verónica dijo...

Me estoy riendo, de lo que has escrito al final (lo de los perros )
Yo de lo unico que me siento orgullosa, es de:
Cosas que me han costado esfuerzo, no hablo de bienes materiales, si no de cosas por ejemplo: estar triste, e intentar reir. Te viene un revés en la vida, salir de el, lo mejor posible. Tener ilusión a mi edad, de seguir aprendiéndo, que las cosas no me desborden.
Estoy orgullosa de todo eso.
Buen fin de semana 1 besooooo

Mercedes dijo...

A Verónica:
Es cierto, al fin y al cabo, al final, lo único que de verdad tenemos y dejamos es nuestro esfuerzo.
Un buen finde para ti también.