martes, 28 de diciembre de 2010

EXTERIORES

Autora del texto Ángeles Hernández Encinas


 Nadie bailaba como ella. En público se transfiguraba y era un cisne de cuello largo que se deslizaba sobre el escenario como si fuera un remanso de agua. Sus manos estaban vivas, sus brazos adquirían la tersura y volumen de alas al viento y con las piernas giraba, saltaba, cabrioleaba y hasta volaba. En cada escenario, en cada nueva ciudad de norte o sur, oriente u occidente, conseguía llegar al corazón y a la sensibilidad de los más exigentes y también de los más tolerantes; todos le regalaban miles de aplausos, cientos de ovaciones, calurosos y enfervorecidos vítores.

Captaba el favor de los otros también fuera de la escena, lo mismo cuando lucía modelos de “haute couture” que en ella brillaban con luz cegadora, que llevando unos jeans y una sudadera. La cámara la amaba y con la prensa tenía una relación siempre lisonjera. Nadie sabía su edad exacta y ella aseguraba que, ni más ni menos que, la del personaje que representaba en cada momento.

Sin embargo, su vida privada era absolutamente desconocida. Blindada a cualquier mirada había logrado, gracias a su habilidad con los medios, un muro de silencio absoluto cuyo misterio aumentaba el encanto y respeto que inspiraba. Sólo ella sabía que al traspasar el umbral de su búnker de acero, la soledad más sola, la tristeza más profunda y la decrepitud más decadente, la convertían en un ser miserable, irreconocible incluso para las personas que, de manera mercenaria, se dedicaban al cuidado de su persona y de sus bienes. 

Su existencia únicamente tenía sentido en el aplauso y el reconocimiento. Necesitaba ese alimento ya que de sí misma nada amaba.

38 comentarios:

Luis Madrigal Tascón dijo...

Un texto magnífico, Ángeles. Quizá hasta estás hablando de un personaje real. Por motivos largos de explicar, ello me sorpremdería, en cuanto a la propia conciencia, en tal caso, de constituir "un ser profundamente triste , decrépito, decadente y miserable". Estos personajes, tengo la impresión de que -pese a tratarse en este caso de una bailarina, de una verdadera artista- nunca llegan a tal descubrimiento, seguramente bastante real, en términos objetivos, porque su propia incapacidad mental se lo impide. Por ello, creo más bien se trata de una magnífica creación por tu parte, digna de una escritora de narrativa excelente, que domina el mundo de la ficción. Tal vez tiendo a esta interpretación porque hoy es 28 de Diciembre.Un abrazo, Ángeles. Luis Madrigal.-

Elena dijo...

Brillante texto Ángeles ¿quizá te inspiraste en Joséphine Baker?
En ella se conjuraban todas las minorías, era mujer, mulata, joven...y con talento.

Mis felicitaciones.
Un beso.

Ángeles Hernández dijo...

Muy agudo Luis. El texto es una fabulación exagerada que no describe a ningún personaje real, más bien he intentado caricaturizar la situación de cómo somos y cómo nos ven llevado a una situación extrema.

Un abrazo, feliz año y feliz día de los Santos Inocentes que Herodes hizo asesinar. Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Elena:

Como ya he dicho a Luis no me refiero a nadie en concreto, sino a un estereotipo mucho más frecuente de lo que creemos, por eso cada uno puede ponerle el nombre que quiera, orej J, Baker.

Un abrazo A.

Amando Carabias María dijo...

Iba a decir justamente eso, Ángeles, que quizá no se pueda aplicar a nadie en concreto, porque muchos más de los que pensamos se podrían ver retratados -al menos en parte- en esta caricatura... ¿exagerada?

Pluma Roja dijo...

Un personaje bien detallado, existen muchas realidades de esa traza.



Un fuerte abrazo.

¡¡Felices Fiestas!!

Isolda dijo...

Es un relato muy bueno, querida Ángeles y mucho más real de lo que imaginamos. Envejecer dignamente debe ser harto difícil. Creo que es propio del ser humano, un mínimo de vanidad y más, al fin de toda una vida. ¿Quién no va a querer ser reconocido por sus méritos, sean cuales sean, siquiera al final de sus días? Sólo los santos, pero no creo en ellos.
Un beso enorme para ti y un mejor año, si cabe.

Ángeles Hernández dijo...

Amando:
quizás decir caricatura exagerada sea una redundancia, mejor me explico diciendo :

Es una caricatura y por tanto se han exagerado los rasgos más llamativos y obviado los que no dicen nada.

Un abrazo y hasta pronto Á

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Pluma Roja, he intentado sacar un factor común en elo delirio de parecer versus ser.

Y sí, parece que es frecuente.

Un abrazo Á

Anónimo dijo...

El relato es fabulado, pero al
leerlo me ha recordado mucho a
Joséphine Baker, me la pasado lo
mismo que a Elena, era un personaje
que me ha atraido siempre y la he
admirado.
Encantada de seguirte Ángeles.
Abrazo.
Angela.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Ángela por participar y ya dije que cada cual lo aplique a quien mejor le cuadre.

Un abrazo Á

emejota dijo...

Efectivamente,me ha parecido un estereotipo, magníficamente trazado, tanto que podría encontrarse con cierta facilidad tanto dentro del mundillo artístico como fuera.
Te deseo un feliz tránsito de año junto a los tuyos y demás amig@s. Un fuerte abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

emejota:

Me alegra haberte conocido en este apo, espero que sigamos en el próximo leyendo y comentando.

También buscando nuestro propio apaluso aunque un poquito de aprecio de los que nos rodean...

Un beso Á

Cita dijo...

Son muchas las personas de vidas vacias que hacen protagonistas de las mismas a su trabajo, intentando que el resto quede a la sombra o detras de una falsa sonrisa.

Máximo Cano dijo...

Buen relato.

Existe gente que se dedican en cuerpo y alma al trabajo, ingenieros, médicos, secretarias, comerciantes,... derrochando alegría y amabilidad...y cuando llegan a casa se convierten en personas insociables, irascibles, malhumoradas, inaguantables e infelices...

Creo que esto tiene algo que ver con la depresión que tantas personas, incluyendo las que les rodean, sufren en silencio.

Un saludo.

Cassandra dijo...

Hola amiga, tu relato es sencillamente estremecedor, me ha hecho pensar en toda esa falsa felicidad, que brinda lo material y lo fatuo de la vanidad... que verdad más amarga y triste subyace bajo las alas del cisne... Hermoso texto, para reflexionar

Felices fiestas de fin de año, y mis mejores deseos te acompañen a lo largo del 2011... extensivo a tus co-blogger y visitantes

Un fuerte abrazo de

Cassandra

Ángeles Hernández dijo...

Cita:

Es importante trabajar y trabajar bien, pero no como única manifestación del ser.
Que nos quieran sí, pero querernos, mejor.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Máximo:

Estar bien con uno mismo y con los seres próximos ante los que no tenemos obligación de disimular porque ya tenemos su afecto: Ahí está, hacia eso vamos para sentirnos y ser realmente auténticos.

Yo conozco a personas así. Tú también.

Un abrazo y que 2011 traiga para ti:calor, color, amor... Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Cassandra:

Felicidades también para ti y que sigas tan estupenda.

Un abrazo de Á.

mariajesusparadela dijo...

Y sin embargo creo que es difícil dar algo que no se lleva dentro.
No sé.

Vengo a despedir el año y desearte un próximo muy, muy feliz.

Cayetano dijo...

A veces somos unos desconocidos para los demás, sobre todo si hemos sabido guardar sólo para nosotros una parcela de nuestra intimidad. No todos pueden... o quieren. Sobre todos los del "famoseo". Algunos venden hasta su alma al diablo con tal de estar siempre en el candelero.
¡Menos mal que lo de la Sagrada Familia era una broma!
Un saludo.

Jose C. dijo...

Hay personas que tienen el “don” de dedicarse a su profesión en cuerpo y alma. Suelen destacar por esta cualidad artistas de primera línea, aunque también los otras profesiones: deportistas, políticos, empresarios… En estos casos suele haber como denominador común una gran vanidad que hace sombra a los otros valores propios del ser humano, especialmente a los positivos. Es triste, pero es su experiencia, igual que también lo es la de las personas que los encumbran.
Buen texto compañera.
Un abrazo.

Ricardo Miñana dijo...

Que la ilusión y la esperanza sigan llamando a la puerta en el nuevo año que llega,
y que se cumplan tus deseos.

¡¡¡Feliz año 2011!!!

Ángeles Hernández dijo...

Gracia Mº Jesús por tu felicitación y por tu comentario.

Tienes razón que de la abundancia del corazón hablan las obras y viceversa, es decir, no es fácil dar si no se tiene algo dentro, pero la autoestima viene de la introspección y a veces, en ausencia de esta, sólo es válida la aceptación de los otros.

Feliz año y un abrazo de Á.

Ángeles Hernández dijo...

Cayetano:

Si los el famoseo airean su intimidad
no creo que sea por apertura de mente sino más bien para que su cuenta corriente esté bien repleta.

De eso habría que escribir otro relato.

Feliz año y un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Jose Carlos:

Aunque el divo por engreído y vanidoso suele dejar de lado otros valores del alma, no seimpre es así y todos conocemos grandes artistas, o grandes personas desconocidas que trabajan mucho y también aman y se dejan amar mucho.

No es el caso de este relato que como ya he comentado pretende subrayar lo cotrario.

Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Ricardo, que se cumplan nuestros deseos, que no perdamos la ilusión y tú que sigas componiendo poemas de tanta calidad.

Una brazo fuerte de Á.

José Antonio del Pozo dijo...

Hola, Angeles: esa dicotomía de éxito mundano y fracaso íntimo que tan bien dibujas es muy real, muy propia que cifran unicamente en la consecución del reconocimiento externo la confirmación de su valía, y misteriosamente a muchos con esa exterioridad les vale, porque han desarrollado una habilidad suprema para anestesiarse la voz interior que te dice, sí, vale, pero además del aplauso (que está muy bien, es como el apócope de un abrazo más su rumor) qué más hay.
Saludos Ángeles

Deseo dijo...

Es posible claro, pero prefiero pensar que no fue así.

Requiescat.

Fibonacci dijo...

La vanidad y aparentar lo que no se es, señas del ser humano, lleva incluido el miedo de ser reconocido, porque uno mismo es el que mejor se conoce...un saludo

Ana J. dijo...

La necesidad de ser otro cuando no te gustas a ti mismo.
En el fondo, todos somos un poco camaleones, siempre ávidos del reconocimiento de los demás, mostrando nuestro mejor lado, las facetas por las que sabemos que seremos amados o admirados, en su defecto.
Maravilloso texto.

Flamenco Rojo dijo...

Por lo del baile estaba pensando en Belén Esteban...pero cuando leo que su vida privada era absolutamente desconocida, rebobino jejeje.

Feliz Año Nuevo.

Un beso.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Las tablas transformadoras de vida, que son las de un escenario. Donde los colosos se hacen grandes, porque no hay otra forma de vivir.

Recibe mis mejores de deseos para este año nuevo que se nos cae encima.

Saludos y un abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

José Antonio : Bien dices cuando hablas de acallar la voz interior con el ruido de las candilejas, lo cual no es incompatible con la necesidad de aprecio tan lícita y tan humana.

Feliz año para ti, en este tercer día de 2011. Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Feliz años deseo.
Fibonacci: uno mismo debería conocerse pero a veces no es facil aceptarse y se busca la aceptación fuera.

Feliz año que ya ha empezado. Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Ana por tu comentario que expresa con precisión lo que el relato pretendía.


Con tres días de retraso pero intensamente: feliz año y un abrazo de Á.

Ángeles Hernández dijo...

Flamenco:

que no pierdas la gracia y salero que en 2010 conocí y que no perdamos este contacto breve pero permanente.

Un abrazo de Á

Ángeles Hernández dijo...

Hiperion:

Tu escenario es tu palabra, donde, a pesar de algunas ausencias a las que la vida nos castiga, seguiremos aplaudiéndote.

Que este año no te falte la ilusión para seguir y los amigos para contactar.

Un abrazo Á.