martes, 13 de julio de 2010

Conciencia y ley





La primera vez que comprendí que lo legal y lo moral eran cuestiones muy distintas fue hace ya muchos años, siendo aún una niña. Era de madrugada, iba en el coche con mi padre camino de la parada donde tendría que coger el autobús que me llevaría al campamento de verano. No había absolutamente nadie por la vías de la ciudad, recuerdo que me impresionó, parecía el día después de una extraña catástrofe y que sólo hubiésemos sobrevivido mi padre y yo. Él conducía en silencio, no debió sentarle muy bien semejante madrugón en su único día libre a la semana. Yo iba de copiloto. El semáforo se puso en rojo, uno de esos en los que te da tiempo a echarte un solitario mientras cambia. Mi padre se paró, y prendió sus ojos en la vía que tenía ante sí con suma paciencia. Desde nuestra posición podían verse cientos de metros de carretera, a estribor, babor y proa. Absolutamente nadie, ni un alma en la ciudad. Mi padre esperó no sé cuánto tiempo, una eternidad, hasta que apareció la luz verde. Sorprendida, le pregunté: “¿Por qué has esperado a que se pusiera verde si no hay nadie en la ciudad?”. Él me contestó, supongo que creyendo estar dándome una gran lección: “Porque lo dice la ley, y la ley está para cumplirla”. Todavía hubo de repetirse varias veces el episodio, mientras yo reflexionaba su respuesta. Al rato pregunté de nuevo: “Entonces… ¿si el semáforo está en verde y en ese momento hay una persona en mitad de la carretera tienes que pillarla porque lo dice la ley?”. “No Chica (ya sabéis que en mi casa me dicen Chica), para eso está el sentido común”, me contestó sorprendido. Pero claro, esta respuesta me llevó a una pregunta inmediata: “¿Y qué sentido usamos cuando esperamos tanto delante de un semáforo rojo si la ciudad está vacía?”.



Episodios, con el mismo tema de fondo, se fueron sucediendo en mi vida como en la de cualquier otra persona. Entre ellos destacaría la conmoción que me produjo conocer la vida de Schindler a través de la estremecedora película de Steven Spielberg. Fue Schindler un hombre que supeditó la ley a su moral. Gracias a su valentía, sentido común, generosidad…, a que entendió que la ley está hecha por hombres y por tanto a menudo pensada para los intereses de unos y las desgracias de otros, como decía, gracias a todo esto se salvaron de una muerte segura, por ley, un millar de judíos y sus generaciones futuras, entre ellas las que conviven con la nuestra. En nuestros días, por ley, se condena a muerte a los homosexuales, se lapida a las “adulteras”, se tortura… En nuestro propio país se debate la obligatoriedad legal del ginecólogo de practicar abortos por encima de su propia moral.


Creo que una sociedad que entrega su conciencia a la ley camina hacia la inmoralidad y la involución, además de correr el peligro de caer en manos de un desalmado, como fue el caso de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. El espíritu de la ley reside en la conciencia colectiva, no al revés, desde la cual se perfecciona y evoluciona la sociedad para crecer en valores y conseguir leyes más justas día a día. Un pueblo que no piensa por sí mismo, que no reflexiona sus actos, corre el riesgo de anestesiar su conciencia. A menudo ocurre que los gobiernos nos regalan leyes y normas para evitarnos cargos de conciencia y conseguir votos, como un padre siempre condescendiente y blando que evita la responsabilidad propia de su cargo y prefiere ceder ante las reivindicaciones de su familia para evitar polémicas y ser aceptado, en detrimento del bien general y llevando al grupo al desastre. No voy a mencionar la larga lista de personas que a través de la historia han llegado incluso a entregar su vida por ser fieles a su conciencia, que gracias a su valentía cambiaron las leyes y dejaron un mundo más justo. Repito, el espíritu de la ley reside en la conciencia, no al revés.


Por supuesto, yo cumplo la ley: como peatón (no conduzco, soy una negada) me paro ante un semáforo en rojo, pago hasta el último euro de mis impuestos, cumplo las normas de mi comunidad, respeto el silencio de mis vecinos, me renuevo el carnet de identidad, viajo con mi pasaporte, respeto en lo más profundo la vida de mi prójimo y los bienes ajenos… Cumplo la ley. Pero llegado ese punto de inflexión en el que estuviese en juego mi conciencia… Espero ser lo bastante valiente como para contribuir a que, después de mí, la ley sea un poco más justa.



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128 comentarios:

mateosantamarta dijo...

Cuando yo tenía unos 17-18 años trabajaba, militaba en un sindicato y en un partido de extrema izquierda y por las noches estudiaba COU. Como quería hacer derecho nos impartían unas clases de iniciación en las que entendí que más importante que la Justicia eran los razonamientos, demagogias, triquiñuelas, etc: dejé de estudiar. Poco después me despidieron trás exigir, en pleno franquismo, libertad sindical -el mismo día del proceso 1001 contra los dirigentas de CCOO-.
Unos meses después fuí detenido en plena campaña para salvar la vida de Salvador Puig Antich y me pidieron 12 años de Cárcel. Cumplí dos y medio y salí mucho después de promulgada la Amnistía. Que pensar de leyes y costumbres. Ya sólo consulto a mi corazón. Un abrazo

Isabel Martínez dijo...

Decía Don Federico de Castro, insigne civilista, que la ley y la moral son círculos concéntricos, de forma que el del derecho se incardina dentro del más amplio de la moral, pero no lo copa entero.
Antes es la moral, después el derecho, de ahí la sabia conducta de tu padre y sus no menos sabias respuestas.
Así entiendo que debería enfocarse el tema, porque la ley regula el sentir y las relaciones de la sociedad donde surge. Debe dar respuesta, sea aprobando lo que la mayoría de la comunidad estima como justo, sea reprobando lo que esa misma mayoría execra.
Por desgracia, los hombres no somos ángeles y, por ello, es precisa la legislación y el sometimiento a ella.
Te diré que en nuestro país, la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento y que el derecho admite las denominadas "obligaciones naturales", que sin ser exigibles, sí se esperan en la escala de valores sociales, amén de recoger una serie de patrones de conducta éticos, como la buena fe, el respeto a la palabra dada, etc.

En fin, Mercedes, un tema del que podría seguir hablando y siempre me quedaría corta. Y no intento ser un plomo.
La ley, al menos en teoría, debe ser igual para todos y todos iguales ante ella. Y lógicamente, está la ley superior, la de la conciencia, la que llevó a tu padre a no atropellar al peatón y, de paso, no infringir la ley penal del "no matarás".
Cuando muchas conciencias apuntan un camino, en cierta medida obligan al legislador (nuestras Cortes) a regularlo. Siempre con algo de retraso, pues primero surge la necesidad y, luego, la norma.

Besos, querida Mercedes, que la ley es un engorro, pero un engorro necesario que hace avanzar a la humanidad, sobre todo cuando se tiende a hacer leyes más justas que permiten los derechos de las minorías (por ejemplo: se regula el matrimonio homosexual, pero no se obliga a nadie a contraerlo; se regula el aborto, pero no se obliga a ninguna mujer a practicarlo; se regula el divorcio, pero eso no implica que haya que separase del pariente).

Me voy, que me enrollo como las persianas.

Isabel Martínez dijo...
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Amadeus dijo...

Mucho me temo que la ley tenga más que ver con la fuerza que con la moral… La fuerza funda el derecho, decían. Del rey las balas son la razón última…
Ya que citas a Schindler un pensamiento hacia Ángel Sanz Briz fallecido en1980, un español que salvó a más de 5000. Un casi desconocido en su propia patria…

Un abrazo

FALSARIO dijo...

gran persona tu padre aunque a veces, hay que reconocer que la ley va por detras de la conciencia ciudadana, cosa que no es mala pues el mundo evoluciona y cambia y deben de ser los ciudadanos quienes proclamen muchas veces esos cambios (aunque hay que ir con pies de plomo en esto). Sin embargo la conciencia debe estar por encima de la ley, aunque demamos respetar la ley de la conciencia.
un saludo

www.falsario.org

Elena dijo...

Magnífica reflexión la tuya a la que no tengo nada más que añadir.
Suscribo todo lo dicho.

Besos Mercedes.

Airama dijo...

Martin Luther King dijo que el brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia.

Un abrazo

fiaris dijo...

Mi querida amiga que tema traes al tapete.Muy pero muy complicado estoy de acuerdo contigo.
Cambiando el tema te digo que no se que pasa con tu blog y no se si solamente a mi me pasa pero me ha demorado muchisimo tiempo en cargar hoy y luego para comentar otro tanto,un abrazo amiga.

Antonio Misas dijo...

Profunda reflexión que a mi me lleva a pensar en los 10 mandamientos entre otras cosas. Y a darte la razón, pues aunque haya que vivir con el deber de cumplir la ley y con el derecho de ser arropado por ella ante las injusticias, el hombre hace leyes según le conviene y regula y censura. Y con los magníficos ejemplos que pones de leyes que se quedan cortas y leyes que se pasan, etc. Y también mencionar los estupendos comentarios que te han dejado.
Yo me voy a ir por un lado mas simple y cotidiano, sin dejar de mencionar, a las leyes de
las Autonomías, Estatutos, foros, etc, que hacen distinciones de ley.
Y luego, ya que hablas de coche y ciudad; los ayuntamientos regulan por ley la zona SER de aparcamiento para recaudar dinero donde te ponen multas indiscriminadamente y luego te embargan la cuenta corriente y les da igual que comas o no. Y ponen radares en la ciudad y siguen poniendo multas. El Gobierno aprueba el planE para hacer jardines, aceras y glorietas, e inyecta dinero a los Bancos que quitan los pisos a los que han despedido del trabajo y no pueden pagar la hipoteca, a los mismos que no conceden creditos a las pymes, etc, etc, etc, y todo eso por ley.
Yo también pago siempre mis impuestos y soy una persona de orden, trabajo y cumplo la ley. Este año, por ley, ya me han embargado 1000€ de multas SER mientras Gallardón pone papeleras nuevas por toda la ciudad. Hay pésimos legisladores y pésimos gestores.
Debemos de vivir regulados, si, pero Dios nos libre de tener que rendir cuentas a esa ley.

Abrazos

Ángeles Hernández dijo...

En 1955 los vehículos en USA estaban señalizados con una línea: los blancos adelante y los negros detrás. Así, la gente de color subía al autobús, pagaba al conductor, se bajaba y subía de nuevo por la puerta trasera.

Gente como Rosa Parks tenía claro que las cosas podían cambiar. El 1 de diciembre de 1955, cogió un autobús público para volver a su casa, se sentó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababan de subir. Los otros se levantaron, pero ella permaneció inmóvil.
El autobusero trató de disuadirla. Debía ceder su asiento, es lo que MARCABA LA LEY. "Voy a hacer que te arresten", le dijo el conductor. "Puede hacerlo", respondió ella. Cuando la policía le preguntó que por qué no se levantaba, contestó con otra pregunta: "¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?".
Por el lance del autobús, Rosa Parks pasó la noche en el calabozo, acusada de perturbar el orden público y pagó una multa de catorce dólares. Sin embargo, el caso trascendió y acabó por dar voz a los movimientos por el fin de la segregación que ya habían comenzado a hacerse notar.

Indignado y hastiado, un joven y desconocido pastor bautista llamado Martin Luther King organizó una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días.

Mientras, el caso Parks llegó a la Corte Suprema del país, que declaró que la segregación era una norma contraria a la constitución estadounidense, que declara iguales a todos los individuos de la nación. Un año después, el gobierno abolió cualquier tipo de discriminación en los lugares públicos.
Parks, que falleció en 2005 a los 92 años, continuó luchando durante el resto de su vida por los derechos civiles de los afroamericanos. En 1999, recibió la Medalla de Oro del Congreso de los EEUU.


HOY EN USA EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ES UN MULATO DE PADRE NEGRO AFRICANO Y MADRE BLANCA.

.............................

La ley está para favorecer la convivencia estableciendo unas normas para todos, aunque a veces perjudique algunas individualidades pero cuando la ley EVIDENTEMENTE injusta, merece la pena arriesgar la libertad.

No es fácil , ni siempre es tan evidente.

Gracias Merecedes por tu reflexión.

Ángeles Hernández dijo...
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Ángeles Hernández dijo...
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Abuela Ciber dijo...

Buen problemita has planteado.
Creo que tiene que haber leyes que nos contemplen a todos y bajo las cuales somos iguales, claro que luego vienen los abogados y hacen de ella guiñapos y nos quedamos con la justicia a ciegas.

Veo las leyes como normas a cumplirse.
Claro que no todos tienen la misma moral y ética y ahi creo que se embadurna la cancha.

Y la moral es una cosa y las creencias religiosas creo que otra.

No creo que sea la religion la protectora de la moral o la ética.
Entrando en el tema el bien o el mal.

Te dejo un cariñoso abrazo, me encantó visitarte.

Mercedes dijo...

Para Mateosantamarta:
Tu comentario, teniendo en cuenta tu experiencia, resulta especialmente interesante para esta entrada. Nadie como tú sabe lo que significa anteponer la conciencia a la ley y pagar por ello.
Gracias por tu testimonio.
Un fuerte abrazo, amigo.

Mercedes dijo...

Para Isabel Martínez:
Las palabras que nos has dejado de Don Federico de Castro ilustran a la perfección la esencia de esta entrada. Veo que, como letrada, si no me equivoco, estás de acuerdo con mi reflexión y eso me tranquiliza. Aunque no me has contado nada de las tantas veces que la ley se convierte en una lacra para el bien general. Yo sólo espero y deseo que el ser humano no ceda las riendas de su conciencia a la ley, aunque, por supuesto, haga lo imposible por cumplirla.
Sobre la regulación de ciertos temas me gustaría poder debatir más ampliamente.
Gracias por tu interesante aportación al debate.
Besicos.

Mercedes dijo...

Para Amadeus:
Llevas razón, desde aquí vaya mi recuerdo a Ángel Sanz Briz. Gracias por recordármelo.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Falsario:
Tal como tú lo veo yo, este es el motivo de esta reflexión que hoy os traigo.
Mil gracias por tu visita.
Besos.

Mercedes dijo...

Para Elena:
Querida Elena,por lo que te conozco, sabía que estarías de acuerdo con mi reflexión.
Me alegra verte.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Airama:
Buena frase la que nos has traído. Muchas gracias.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Fiaris:
Como todos los temas importantes, este no es fácil, pero hemos de recordar esta diferencia entre conciencia y ley.
No sé lo que le pasa a mi blog, a mi también me está dando problemas.
Gracias, amiga.

Mercedes dijo...

Para Antonio Misas:
Los ejemplos que nos traes son sólo una muestra de lo absurdas y partidistas que pueden llegar a ser las leyes. Lo peor es cuando implican la vida de seres humanos, o el sufrimiento físico. Ahí debemos actuar según conciencia.
Gracias por tu aportación.
Un abrazo.

josefina dijo...

Me ha gustado mucho tu texto.
Un beso

Mercedes dijo...

Para Ángeles Hernández:
El texto que nos relatas me parece muy oportuno en esta entrada, además de recordarnos parte de nuestra historia reciente que no deberíamos olvidar jamás y que no estamos libres de que se repita si no nos andamos listos. Me has recordado el ejemplo parecido que tenemos en nuestro propio continente, cuando en Alemania se estigmatizo a los judíos por ley.
Qué cosas es capaz de hacer el ser humano...
Gracias por apreciada aportación.
Abrazos, amiga.

Mercedes dijo...

Para Abuela Ciber:
Tú nos has traído un tema relacionado con éste pero que yo no he querido mezclar para no complicar el debate. Naturalmente, la religión es otra cuestión, aunque estrechamente ligada. Tal vez lo hablemos en otra ocasión.
Un abrazo fuerte.

Mercedes dijo...

Para Josefina:
Gracias compañera, por estar siempre.
Besos.

Pluma Roja dijo...

La ley y la conciencia, dos cosas que tendrían que ir de la mano. Desgraciadamente la conciencia del hombre goza de libertad. Partiendo desde el decálogo que nos enseña la ley natural, la que está intrínseca en el hombre. Más sin embargo, el hombre tiene libertad de acción. Ser justo y cumplidor de la ley a partir de esa libertad, sería actuar en forma consciente y responsable. Si todos obedeciéramos a nuestra conciencia con libertad, haríamos sociedades más justas.

Saludos cordiales.

Hasta pronto.

MORGANA dijo...

Mercedes,sólo puedo decirte que quién hizo, la ley,hizo la trampa.
Hasta pronto.
Morgana

Machacando las Almendras dijo...

Raíz de lo que expresa Mateosantamarta, admirable desde el punto de vista personal. Pero pasado el tiempo cabe una reflexión. ¿ La libertad sindical ha valido para algo en derecho positivo que regula el mundo del trabajo? Porque si que existe derecho a la libertad sindical, en términos de derecho positivo, luego existen unas condicionantes que le hace muy difícil de ejercer, pero lo que si existe, y sin cortapisa para quienes pueden utilizarlo, es un DESPIDO LIBRE, unos contratos basuras, y general un derecho laboral que desde entonces hasta ahora, para lo que ha servido de forma continua, es a la perdida real de protección del trabajador en el DERECHO LABORAL español.

Entonces a veces también ocurre que la moral que se antepone al derecho, a la ley, lleva a veces derivas poco predecible en el momento de la toma de la decisión a nivel individual, pero que luego, tanto para lo bueno como para lo malo, afectan o pueden afectar al conjunto.

Un saludo

Eastriver dijo...

Yo también estoy a favor de la libertad de conciencia, naturalmente. Siempre que los políticos no manipulen basándose en eso, como a menudo hacen. Un abrazo.

Reflexiones de Emibel dijo...

En la mayoría de los casos el sentido común es el mayor sinsentido y por supuesto no hay cosa más injusta que la propia justicia.
Quizás vivamos en una contradicción, ¿social ó dialéctica? ¿quién sabe?
Un placer leerte.
Besos

Juanjo Almeda dijo...

Qué se puede esperar de gobernantes que, como en la antigua Roma, se cosen a puñaladas entre ellos aunque ahora lo hagan sin cuchillos.
Claro está que debemos llevar un orden legal y que éste, como tú dices, ha de basarse en la conciencia humana natural; que, ninguna ley debería estar escrita de forma indeleble, ya que escritas están, por manos que pueden equivocarse o que pueden cuenta darse en rectificar más adelante.
Tus preguntas de niña en aquel entonces fueron sorprendentes y ahora para mí; dándote en aquel entonces una muestra de esas diferencias.
Yo era niño también cuando a bordo de un Seat 124 que conducía mi padre un día por los Baños del Carmen de Málaga, fue golpeado por un motorista que por su temeridad, velocidad y la falta de unos de sus frenos, impactó en el coche de mi padre estando éste parado tras otros vehículos en caravana. El motorista acabó debajo de un camión que circulaba por el carril de al lado, y con una grave herida en una de sus piernas que necesitó de torniquete. Tras un juicio mi padre fue "condenado" como así lo ponía en la sentencia, a pagar no recuerdo que cantidad en pesetas. Contaba mi padre que después del juicio blasfemaba de indignación por aquella injusta sentencia, a grito vivo, sin que nadie de los presentes dijera una sola palabra incluido el personal de seguiridad y policía; seguramente porque sabrían que ese motorista, era familia de un miembro de la respetable Casa de la Justicia.
¿Injusticia, abuso, o mal uso o uso indebido de ella? Eso sería otro tema del que hablar.
La conciencia prevalecerá en nosotros a pesar de sus resultados.
Como han dicho por ahí arriba, no me enrollo más, hasta pronto, un abrazo.

Isabel Martínez dijo...

Creí que se deducía mi respuesta: siempre primero la moral, la conciencia. El derecho avanza lento y sólo responde, y tarde, a estados de conciencia generalizados.
Sin la guía moral, jamás hubiéramos avanzado y la sociedad seguiría estancada en atroces injusticias.
Besos.

Paloma Corrales dijo...
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Paloma Corrales dijo...
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Paloma Corrales dijo...

Yo creo que nuestra propia conciencia o moral es también un tipo de norma, lo que pasa es que las sanciones son de otra índole: sentimientos de culpa, de vergüenza o de arrepentimiento.
Y también creo que es un error pensar que sin normas seríamos más libres, es evidente que las necesitamos, al hilo de tu ejemplo, sería imposible circular si no exisitiese el código de la circulación, y sería igualmente imposible que tú y yo nos comunicásemos sin las normas de la gramática y el lenguaje.
Lo que pasa es que no siempre las leyes son justas, y ésa debería ser la máxima para legislar; JUSTICIA.
Sería complicado por no decir imposible conseguir una convivencia si cada uno aplica su propia conciencia individual, ya lo has dicho tú, el xenófobo pensará que actúa en conciencia cuando no respeta a sus congéneres por motivos de raza...

Para pensar tu reflexión.

Un abrazo.

(A ver si ahora sin erratas, ains)

mariajesusparadela dijo...

También hay diferencia entre las leyes hechas en democracia y las hechas "por real decreto", por una sola persona, dictador, para más inri. Se entiende, aunque no sea del todo cierto, que las leyes, en democracia, las hace el pueblo y para su mejora, sin detrimento de nada o nadie (habrá que mirar esas leyes medioambientales, por ejemplo).
Sea como sea, el tema que planteas es estupendo y no me parece nada raro que de aquella niña inquieta saliera la magnífica mujer que hoy eres.

anamorgana dijo...

Magnifica reflexión.
Planteas un tema muy espinoso.
Por cierto quiero vivir en tu comunidad.
Besos

Mercedes dijo...

Para Pluma Roja:
Me quedo con esta frase tan sabia que has dejado: "Si todos obedeciéramos a nuestra conciencia con libertad, haríamos sociedades más justas".No puedo estar más de acuerdo.
Gracias por tu aportación al debate.

Mercedes dijo...

Para Morgana:
Cuánta razón tienes, aunque afortunadamente también hay personas que elaboran leyes con conciencia. Gracias a esto el mundo sigue adelante, a pesar de los errores.
Besos.

Mercedes dijo...

Para Machacando almendras:
Imagino que, como todas las normas y leyes de cualquier tipo,las que conciernen a la libertad sindical tendrá muchos flecos sueltos y cada cual las entenderá según su experiencia. Yo no soy una experta en estos temas, así que no me siento capacitada para opinar.
Me alegra tu visita y aportación, que siempre es bienvenida.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Eastriver:
Has tocado la herida, esa es la esencia de la entrada, que por muchas leyes que tengamos, si no nos rodeamos políticos honrados, se hace imprescindible apelar a nuestra propia conciencia.
Siempre me alegra verte en esta casa.

Mercedes dijo...

Reflexiones de Emibel:
Yo he vivido en mi propia carne la injusticia de la justicia, así que tengo que estar de acuerdo contigo en lo que apuntas. Pero también es cierto que gracias a las leyes es posible la convivencia, aunque hay mucho por andar.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Juanjo Almeda:
Querido amigo, llevas más razón que un santo. Al fin y al cabo, y tristemente, los que manejan el cotarro barren para adentro. Por esto se hace imprescindible que desarrollemos nuestra propia moral, para no caer en sus mismos errores.
Yo también tengo en mi vida una experiencia parecida a la tuya, pero que acabó peor, y sé de lo que me hablas.

Muchas gracias por estar siempre.
Un abrazo grande.

Mercedes dijo...

Para Isabel Martínez:
Gracias y perdona mi insistencia, tal vez no recogí bien tu mensaje, pero creéme que te entendí. Es posible que seas la única en este foro que escribe desde el otro lado, quiero decir, desde donde se aplica la ley, y tu opinión tiene para mí un valor añadido.
Seguiremos educando nuestra moral y observando atentamente nuestro mundo, para elaborar leyes más justas.

Mercedes dijo...

Para Paloma Corrales:
Creo que has aportado algo interesante en este peliagudo tema: "Sería complicado por no decir imposible conseguir una convivencia si cada uno aplica su propia conciencia individual". Cierto, en el caso de que demos por hecho que hay tantas conciencias como personas, pero creo que salvo locos o dementes, la conciencia tiene un denominador común: El amor al prójimo. Bajo esta premisa la justicia está garantizada.

Mercedes dijo...

Para mariajesusparadela:
Por supuesto que hay jugosas diferencias entre las leyes de una democracia y las de una dictadura; pero incluso desde las democracias, a base de acallar conciencias, se ha terminado por vivir una dictadura. No digo que sea nuestro caso, no quiero que se me malinterprete, sólo que hemos de estar alertas y alimentar nuestros valores morales.
El sentimiento que me ha producido la última frase me la guardo para mí. Gracias.

Mercedes dijo...

Para anamorgana:
Sé que es espinoso, pero también necesario.
Cuando quieras te busco una casita por aquí, se vive muy bien.
Un abrazo.

anapedraza dijo...

Te has explicado muy bien Mercedes.

Solamente fecilitarte por tu post.

Un saludo.

MIGUEL

Paco Gómez Escribano dijo...

Buena entrada, Mercedes. Yo también procuro ser "legal". Pero lo que más me gusta es conocer las normas muy bien para saltármelas cuando es necesario. Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para anapedraza:
Gracias compañera, me alegra que te gustara.
Saludos para ti también.

Mercedes dijo...

Para Paco Gómez Escribano:
¡Uf! Eso es muy peligroso, yo que tú me andaría listo. Es broma, llevas toda la razón, sin no acudimos a nuestro propio criterio corremos grave riesgo de que nos malipulen.
¿Cómo va tu última novela?
Gracias por venir.

Amando Carabias María dijo...

En primer lugar mi más cordial enhorabuena por este texto conciso y bien explicativo de un tema que puede llevar a confundir lo uno con lo otro.
Hay algo de lo que dices que me parece inquietante, aunque te doy la razón. Más de una vez se hace una ley para conseguir en la conciencia del ciudadano el proceso perverso de que, a partir de ese momento, es moral por el hecho de ser legal.
A mi modo de ver hay muchos tipos de leyes, pero por simplificar diría que están aquellas que son de obligado cumplimiento por todos los ciudadanos, cuya trasgresión supone algún tipo de pena. Sobre éstas no creo que haya discusión, o mucha discusión. Digamos que son el semáforo en rojo.
Luego están aquellas otras que siendo igual de ellas no obligan, sino amparan o pueden amparar los derechos de alguien.
Por ejemplo a mí nadie me obliga a casarme con otro hombre, pero si lo quisiera hacer en España, por suerte no tendría problemas, mientras que en Irán sería lapidado, en aplicación de la saría.
¿Qué es más justa la legislación española que me permite casarme con alguien de mi sexo, o la que me mataría porque mi tendencia sexual está anatematizada por El Corán?
Cometer adulterio es algo que moralmente es deleznable. En España estuvo penalizado para la mujer durante parte del siglo XX. Hoy en día supongo que no es causa de aplauso (a pesar de los pesares), sin embargo en Irán hay catorce o quince mujeres pendiente de lapidación por esta causa, ya que su ley en aplicación directa del Corán así lo exige.
Hoy nadie discute la aberración de la esclavitud, y sin embargo (comoo bien conoces) en buena parte de Europa fue, no sólo tolerada, sino amparada y justificada desde la propia religión, a pesar de que hubiera muchas voces desde el propio entorno de la iglesia que siempre aborrecieron de ella. Sin embargo, la carta de San Pablo a Timoteo está ahí y viene a justificar la situación de Onésimo, a pesar de que el apóstol pide su libertad
Poner estos ejemplos no es baladí. He escogido a propósito una cuestión que enfrenta el aspecto religioso de esa moral con nuestra legislación europea más permisiva.
No trato de establecer un diálogo casuísitico, pues nos perderíamos, sino que quiero utilizar este ejemplo para que veamos que tampoco la moral es única, que hay personas cuya moral está determinadas por sus creencias, cultura, civilización, historia, etcétera.
En fin, lo que quiero decir es que en algunas ocasiones la ley está también para amparar ciertas decisiones de un ámbito más privado o particular y cuya moralidad o no moralidad depende de la óptica que se escoja.

Amando Carabias María dijo...
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Amando Carabias María dijo...
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Amando Carabias María dijo...

Por alguna razón el comentario se triplicó, ya es bastante con uno, digo yo.

Primavera en Otoño dijo...

Un tema tan largo como delicado...
Llegado a ese punto de inflexión, como tú dices, cómo te sientes?...
Seguramente puedes dormir bien y en paz con tu conciencia. Creo que las leyes se hicieron para ser cumplidas y si bien muchos no las cumplen, de no existir, ya directamente sería un caos porque nadie las cumpliría...
Si bien todo va en conciencia, muchos ni siquiera se detienen en averiguar y/o medir lo que hacen o dejan de hacer....
Muy interesante tu publicación, me ha encantado.

Un abrazo. Otoño

Taty Cascada dijo...

Interesante reflexión que me llevaría un largo comentario, pero te puedo condensar mi opinión...El día que la religión se incluyó en arcaicos moldes morales, la ley perdió objetividad. El día que la ley recibió dinero para su divulgación se perdió la visual al servir a los intereses de unos pocos en detrimento de los de menos recursos...El día en que los legisladores usen el sentido commún, para la promulgación de leyes que impliquen la igualdad entre las partes, tendremos normas más cercanas en la socidad.
Un beso.

Cassandra dijo...

Hola amiga Mercedes, muy bonito el tema...

Yo no creo ni en la conciencia humana, ni en la moral ni en la ley, ¿porqué? Porque la conciencia se ajusta a la moral, que es relativa y dual y cada ser humano tiene su propia moral o su propio punto de vista sobre la moral, así es que lo que es ético y justo para uno (s) no lo es para otro (s)¿porque? porque la moral que califica y clasifica dentro de la conciencia humana lo que es bueno y lo que es malo como acto o hecho se basa en "la ciencia del bien y del mal" es decir discierne lo que le es provechoso tanto del bien como del mal, (de ahí surge la doble moral) por tanto la ley se ajusta a lo que los poderosos o los grupos de poder deciden lo que les es más conveniente a ellos en particular, (de acuerdo a su escala de valores) sin importarles el bien común. De este modo la ley es una imposición amañada del fuerte sobre el débil, (y detrás de su aprobación se mueven muchos intereses y muchos billetes), en consecuencia el que tiene el billete (léase:Poder)tiene la ley a su favor, por esa razón hay fuerte oposición a la ley de los poderosos, ya que es la manera como legalizan y hacen aparentemente justas sus tropelías delante de su propia conciencia y la conciencia popular... Si bien es cierto que la ley en cierto sentido es necesaria y cumple una función de regulación y ordenamiento social, en términos generales es perniciosa, por que se presta a la manipulación "del bien y del mal" y a distorsionar la conciencia humana...

Bueno es todo, comparto mucho de lo que postulas y muchas gracias por la oportunidad

Besos de Cassandra

disancor dijo...

La ley, la razón, la conciencia...
Todas estan para ser cunplidas, pero de muy distinta manera.
Un beso.

Curro dijo...

Excelente reflexión Doña Mercedes sobre la Ley, pero que es la Ley? Una normas escritas que por lo general intentan supeditar a unas personas para hacer lo que quieren otras.
Yo creo que por encima de la Ley, por encima de las religiones y por encima de todo esta EL RESPETO, esta es la verdadera religión, si el respeto la principal norma no haría falta mas nada, pero fijaos bien ni las religiones respetan al respeto. Ahora bien como veo que nadie respeta nada, lo que hay que hacer es exactamente lo contrario. Porque me tiene que decir la Ley que tengo que pagar un impuesto, si luego va el gobierno y no me respeta y me baja el sueldo un 5%, pues lo va a pagar Rita la Cantaora y asi sucesivamente. La Ley para los leguleyos que viven de eso. jejeje. Un beso Doña Mercedes.

Mercedes dijo...

Para Amando Carabias María:
Te pregunto: ¿Qué pasaría si vivieras en Irán? ¿Crees de verdad que en aquel país nadie tiene su propia conciencia, que todos están adoctrinados? Yo pienso que no, que he ahí la grandeza del ser humano; que, a pesar de religiones, culturas, momentos sociales, países..., afortunadamente siempre ha habido y habrá personas cuya conciencia ha estado, está y estará por encima de doctrinas, normas y leyes. A esto precisamente me refería en mi texto, me da igual si es la religión o el momento socio-político, es lo mismo en este caso. Tú sabes que ha habido y hay sistemas de gobierno en nuestro propio continente muy similares a una religión. Es más, si me apuras, podríamos poner el ejemplo más universal: Jesucristo, como judío, supeditó las leyes de la religión a la que pertenecía a su conciencia. Se puede pensar y reflexionar por uno mismo, pero la masa crítica siempre es susceptible de ser adoctrinada por hombres ciegos y sedientos de poder.
Un abrazo fuerte.

emilio dijo...

En nuestro país, y gracias a la democracia que ahora disfrutamos, la Ley, puede gustar más o menos, debe respetarse.
No encuentro motivos para no hacerlo, cuando no gustan tenemos formas de protesta, díganse manifestaciones, recogida de firmas, o simplemente las urnas en unas posteriores elecciones para mostrar nuestra disconformidad.

El buen hacer, el sentido común, todo ello naturalmente está por encima de la Ley, siempre que no impliquen actos que estén regulados por ella.

No es que debamos claudicar a la Ley, simplemente respetarla, y aunque parezcan rígidas, para mí son muy flexibles. Quizá demasiado para algunos.

Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Primavera en otoño:
Ese es el problema que nos acecha en nuestros días, que muchas personas prefieren la ley como punto de referencia y se olvidan de su conciencia, de que por encima de todo está el amor al prójimo.
Gracias por tu visita.
Besos.

Mercedes dijo...

Para Taty cascada:
Tú o has dicho, toda ley política o religiosa puede ser manipulada por hombres que sólo buscan el control. Por ello debemos reflexionar sobre cada uno de nuestros actos y actuar según nuestra conciencia.
Un abrazo.

Man dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con tu exposición y la de tu padre la asumo. Es cierto que nuestra conciencia y nuestra ética deberían ser suficientes para delimitar nuestras conductas pero al igual que hay personas extremas, hay conductas extremas por eso es necesario que la ley acote los limites de la parcela en la que nos desenvolvemos. Yo se que las leyes no las hacen los jurista sino el legistador (las Cortes) pero pienso que la justicia no solo es ciega sino además sorda y no se entera de nada. Según eso los jegistas que condenan a muerte la homosexualidad o el "adulterio" de una mujer o el exterminio de judios o rusos, actuaban y actúan correctamente pues solo ponen en práctica lo legislado y por ello son tan limpios como el que pone una multa de aparcamiento.
No sé, no sé... algo no está bien en esta maquinaria que chirria y no puedo estar de acuerdo con lo que ha dicho nuestra amiga Isabel Martínez y que no voy a devatir aquí y ahora, pero prefiero que Isabel le de un repaso a lo dicho pues considero que ha derrapado un poco y eso no me lo creo de ella.
Un abrazo

Mercedes dijo...

Para Cassandra:
Estoy completamente de acuerdo en lo que nos aportas menos en una cosa, en el concepto de conciencia.
Dice el diccionario:
Conciencia. Conocimiento que el ser humano posee sobre sí mismo, sobre su existencia y su relación con el mundo.
La conciencia es la semilla primigenia sobre la que se construye la "puesta en escena" de cualquier ser humano y es muy probablemente el único punto en común que realmente tenemos las personas a diferencia del resto de los animales. Si nos ocupamos de reflexionar y depurar nuestra conciencia estaremos abocados a una misma verdad: el amor, y entonces cumpliremos de una forma natural cualquier ley justa. Otra cosa es el mayor o menos grado de conciencia de cada cual.
Encantada de debatir contigo.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para disancor:
Ese es precisamente el tema que debatimos, pero ya ves que cada cual tiene su propia opinión, todas interesantísimas.
Un abrazo.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Mercedes:

¿Primero Ley qué Moral..?

La respuesta la tenemos en nuestro propio interior.

Abrazos.

Mercedes dijo...

Para Curro:
Ya sabía yo que ibas a terminar hablando de dinero. Qué más da religión, cultura, gobierno... Todos tienen sus luces y sus sombras. Por eso hemos de estar atentos y no perder el norte que, como tú dices, es el respeto o, dicho de un modo más cursi pero más hermoso: el amor al prójimo.
Yo te aconsejaría que pagaras todo aquello que te pertenece. Al cesar lo que es del cesar y al Dios lo que es de Dios.

Me alegra ver estampado en este debate tu aportación.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Emilio:
Ciertamente en nuestro país tenemos unas leyes bastante flexibles y que permiten al pueblo cambiarlas por varias vías. Pero repito, para que el pueblo pueda cambiar una ley injusta ha de tener una conciencia viva.
Me alegra verte por mi casa.
Otro abrazo para ti.

Mercedes dijo...

Para Man:
Querido Man, lo que tú nos cuentas es precisamente lo que yo quería denunciar en mi entrada. De acuerdo, la ley nos permite el orden social, ¡casi nada! Pero a costa de qué. A veces tengo la sensación de que los ciudadanos nos conformamos con cumplir la ley, y no nos damos cuenta de que hay que analizarla, pulirla, cambiarla... Hay que estar vigilantes y no entregar nuestra conciencia a la ley.

Estoy completamente de acuerdo contigo. Tú y yo sabemos que hay asignaturas pendientes en nuestra sociedad, no digamos en otras, y que parece ser que no importan a los ciudadanos. A este paso nos quedarán todas para septiembre.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Rafael Lizarazo:
A ese interior que tu nombras me refería yo, que no es más que la conciencia.
Abrazos para ti también.

Mercedes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
AFRICA EM POESIA dijo...

Mercedes
Gracias por tu visita...

Fiesta mui guapa a festa del Mundial.....sei que não te gusta el futbool pero...

Adorei ouvir cantar David Bisbal porque adoro suas canções.Ele nasceu para a música quando eu estava na clínica universitária de Navarra - Pamplona _ a fazer tratamentos e marcou-me sempre muito.
Por Diós Espanha és la mejor...


Para ti un besito

Verónica dijo...

Primero mis disculpas amiga, últimamente internet me va fatal, me desconectan muchísimas veces, y ayer me fue imposible venir al blog.
Para mi forma de entender nos tratan más o menos como a bobos, como si no supieramos ni pensar, cosas que están muy mal hechas, nos las quieren hacer pasar por bien hechas.
Cada persona que obre como su moral le dicte, no tiene que venir nadie a decirnos si esto o aquello ya es legal.
Para mi lo que antes por ejemplo era un crimen, siempre lo seguirá siendo, hablo como no de la ley del aborto.
Y todo más o menos igual.
Yo me hago una reflexión muy a menudo, si somos medianamente inteligentes, porqué nos tratan como a idiotas?
Lo dejo aquí, porque el tema tiene migas.
Feliz día
Un abrazooo amiga

Mercedes dijo...

Para Áfica en poesía:
Aunque no te guste el fútbol,como me ocurre amí, sé que te alegras por todo lo bueno que pasa en España.
Así que te gusta Bilbal.
Gracias compañera, por estar siempre.
Un abrazo para Portugal.

Mercedes dijo...

Para Verónica:
No te preocupes si tardas, yo sé que estás siempre ahí, ya nos vamos conociendo.
También yo me hago esa pregunta, ¿por qué nos tratan como a tontos? Creo que porque nos hacemos los tontos porque nos conviene, es más fácil que apelar a nuestra conciencia.
Pero mientras unos poco sigamos reflexionando...
Un abrazo, amiga.

Maria Sanguesa dijo...

Digamos que las normas ayudan a tener un refernte por el que guiarnos a la hora de transitar por la vida, las calles, los estudios... digamos también que las leyes son injustas, insuficientes y desesperantemente lentas a la hora de aplicarlas en un tribunal... digamos, también, que la conciencia está por encima y por delante de cualquier ley. Un fuerte abrazo.

Jose C. dijo...

¿Quién no ha dudado e incluso ha cometido algún error cuando al enfrentarse a un problema solo ha sabido mirar hacia la ley del hombre y no ha encontrado una solución que realmente le convenza?
La ley del hombre está hecha por unos pocos y sus fundamentos suelen disfrazarse para parecer que está hecha para el bien del pueblo, cuando habitualmente llegamos a la conclusión de que está hecha para esos mismos pocos que la diseñan. Basta con mirar los resultados que a menudo dan para ver que son incomprensibles; de hecho creo esta ley ya debería ser lo bastante madura como par evitar la confusión que a día de hoy vivimos en muchas cuestiones legales, porque de joven no tiene nada. Además este enredo de leyes les viene bien a sus hacedores para confundirnos y que algunos acabemos pensando que es una asunto demasiado complicado de entender y que al fin y al cabo lo mejor es dejar a los expertos que decidan, que para eso están y son los que la entienden.
Con esta y otras herramientas, como la información parcial y manipulada, la publicidad consumista y demás sutiles estrategias nos tienen desorientados, confusos, ¿dormidos? Noooo, anestesiados.
Creo que no estoy contando nada nuevo, pero resulta curiosa la respuesta más habitual ante esta realidad. Suele haber una crítica despectiva e incluso improperios, pero al final el comentario más usado es algo así como“pero en fin, que le vamos a hacer, después de todo igual son designios de Dios y es como tiene que ser, y además a nosotros tampoco nos va tal mal ¿verdad?” También los hay que indignados se revelan e incluso llegan a planear (aunque sea con la imaginación) una respuesta revolucionaria, eso si, utilizando las mismas armas, que al fin y al cabo son las que se conocen. Y seguimos sometidos a los condicionantes adquiridos durante nuestra corta vida y heredados de nuestra larga lista de antepasados. Ahora además pensarán algunos que a pesar de todo estamos viviendo una fantástica era tecnológica que nos resuelve cantidad de cosas y nos da libertad y que también disponemos de libre pensamiento sin imposiciones políticas, morales y religiosas, lo cual todo ello es genial, pero seguimos adormilados y nos damos cuenta cuando surgen asuntos de cierta relevancia en nuestras vidas que nunca llegamos a comprender, pero que las leyes del hombre se encargarán de resolver aunque sea a costa de mantener nuestros ojos cerrados y del sufrimiento de muchos. Porque seamos honestos, nuestras comodidades las pagan otros.
Patético no? Pues eso es lo que tenemos a día de hoy, y lo peor es que quizá apenas nos lo cuestionamos porque cuando pensamos en soluciones nos sentimos impotentes, porque automáticamente hacemos pasar la solución porque sean los culpables los que rectifiquen, cosa que no suele suceder y si pasa, exigiremos mas. Esta es la actuación de nuestro ego, el que nos produce miedo, odio y demás emociones tóxicas que nos impiden mirar hacia la dirección correcta.
Mientras tengamos a quien echar la culpa de los males de nuestro mundo y nos dediquemos a hacerlo continuaremos la misma línea que conocemos y acabaremos fracasando. Así nos lo explica la historia.
Despertemos nuestros auténticos sentimientos, abramos nuestros corazones y retomemos el camino del amor, y así podremos encontrar unas leyes auténticas que entendamos y nos llenen. Recuperemos el sentido de la espiritualidad que tan abandonado tenemos. Descubramos nuestros auténticos deseos, creamos que son posibles y luchemos por ellos.
Las leyes que utilizamos pretenden protegernos a los unos de los otros, pero ¿no seria mejor preocuparnos por cumplir unas leyes con las que apoyarnos entre nosotros, comprendernos, compadecernos, y alcanzar la unión en el amor? Esas leyes existen y se nos han explicado ya en varias ocasiones, pero las tenemos abandonadas.
Bueno, ya se que esto es difícil; pero la verdad es que no se me ocurre otra alternativa que aportar.

Mercedes, me ha encantado la entrada.
Un abrazo para ti y para tod@s l@s seguidores de este excelente blog.

Jose C. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Liliana G. dijo...

En mi país tenemos un dicho popular que dice: "hecha la ley, hecha la trampa", con lo cual estoy refrendando tus conceptos. Así es Mercedes, la ley no vale nada cuando la moral no la respalda. Existen leyes para unos y para otros, existen leyes absurdas y transgresoras (valga la redundancia), existen leyes que contradicen a otras...
Todo esto nos dice que "las leyes" son tan ambiguas como quienes las han dado a luz.
Cada uno de nosotros tiene en sus manos la ética necesaria para hacerlas justas... como tu padre la tuvo.

Un beso grande, querida amiga :)

Mercedes dijo...

Para María Sangüesa:
Esto que nos dejas no sólo podríamos decirlo, podemos probarlo. Las leyes pueden ser injusta, lentas, insuficientes... Gracias a que tenemos la conciecia.
Un abrazo.

Mercedes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Narci dijo...

Después de leer tu entrada, llego a la conclusión, de que para ti, como para mí, la Ley, en la mayor parte de los casos es inmoral, y que otro gallo nos cantaría a todos si la moral se convirtiera en Ley. El problema es que la moralidad no es entendida por todos en los mismos términos, claro que, la ley tampoco mide los actos de todos con el mismo rasero, así que supongo que la diferencia no sería demasiada.

Besos
Narci

La sonrisa de Hiperión dijo...

No todas las leyes son inmorales, aunque algunas veces, las que las aplican, hagan que lo parecen...


Saludos y un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Jose C:
Tu reflexión me parece tan interesante que voy a pedirte permiso para ponerla en una entrada.
Un abrazo muy grande.

Mercedes dijo...

Para Liliana G:
Después de tu acertada reflexión, poco queda que añadir. Has resumido a la perfección lo que yo quería expresar en la entrada.
Gracias compañera.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Narci:
Yo creo que sí, que la moral es un denominador común a todos los seres humanos: cuanto más amas a tu pójimo, más moral y valores. Otra cosa es que cada cual se haga una conciencia a la carta según le convenga, pero esto no es moral, sino todo lo contrario.
Besos.

Mercedes dijo...

Para La sonrisa de Hiperión:
Por supuesto que no todas las leyes son inmorales, es más, la mayoría son bastante morales y válidas. El problema es cuando decidimos dirigir nuestras vidas bajo las leyes sin plantearnos lo que es moral o no.
Un placer tenerte por aquí.

Jose C. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jose C. dijo...

Mercedes, el contenido de mi comentario es ahora lo más me inquieta y nada me gustaría más que ahondar en ello y compartirlo con los demás, así que por favor, úsalo como estimes oportuno.

Gracias, un fuerte abrazo.

García Francés dijo...

Dª Mercedes interesante reflexión e interesantes aportaciones de los comentaristas.

Sensatez para decidir y corazón para llevar adelante el compromiso.

Doña, ¿está usted de promo con la novela "La última vuelta del scaife? Le deseo el mayor éxito y corro a comprarla, amiga mía.

Con todo mi afecto, querida.

Curro dijo...

Mercedes esta muy claro al cesar lo que es del Cesar, pero es que el cesar soy yo y por lo tanto me lo doy a mi y a Dios lo que es de Dios, pues como no loveo no le doy na, cuando lo vea ya le dare lo que le corresponda. Ahí queda eso. Un Beso.

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola mercedes!
Unas reflexiones muy bien construidas, y un final poco más que extraordinario.

Espero ser lo bastante valiente como para contribuir a que, después de mí, la ley sea un poco más justa.

Todos deberíamos ser valientes...

Saludos de J.M. Ojeda.

Luis Madrigal Tascón dijo...

¡Qué tema más escabroso, querida Mercedes! Tiene mucha razón, nuestra amiga Isabel, en cuanto a Don Federico de Castro. Don Federico era un profundo agnóstico, hasta que se casó con Nieves, que preparaba el café, en su propia casa, antes de cada Seminario privado. Don Federico era positivista, hasta que, a través de Nieves, encontró la Fe en DIos, concretamente en Jesucristo, porque su esposa era una ferviente católica. Y fue entonces cuando escribio aquello de que todo Derecho, el positivo también, ha de estar apoyado sobre "esa roca inconmovible del Derecho Natural". En él, ciertamente, entra en juego la conciencia -la rectamente formada- que no es sino la participación de la razón humana en la Ley eterna, no en la Ley natural, son leyes distintas. Por eso, frente a la conciencia rectamente formada, ha de quebrar incluso la ley positiva, que no es otra cosa sino la voluntad mayoritaria de quienes pulsan un botón, de uno u otro color, en el Parlamento, "fabrica" de las leyes positivas. Y por ello, tantas leyes son injustas. Un abrazo, Mercedes. Luis Madrigal.-

Isolda dijo...

Vaya tema, amiga! ¡Y eso que no querías crear debates!
Voy a ir al grano, porque ya sabes que probablemente discrepamos en algunas cosas. Te diré que me siento identificada con mateosantamarta, pues también yo con unos poquitos años más y dos hijas me enfrentaba continuamente a la policía por el mismo motivo. Tuve más suerte que él; luego me desencanté terriblemente de los sindicatos e incluso de la política. He seguido testificando, cuando ha sido necesario y en contra de mis intereses, porque mis principios van por delante. Sigo a mi corazón y mi conciencia. Estoy totalmente de acuerdo con Isabel Fernández, de principio a fin.
Las leyes están para cumplirse y van a remolque de lo que la sociedad demanda, como han apuntado muchos.
No debe asustarnos que existan normas para determinados actos. Si existen es porque son necesarias.
La ética de cada uno está por encima, si no transgrede la ley.
Esto es un poco como la última huelga. Todos sabemos que hay unas normas y unos servicios mínimos que cumplir. Si no se hacen, se está transgrediendo la ley.
Como apunta Amando y tú misma, el que lapida a una mujer en Irán, probablemente, no tiene conciencia de que realiza un acto reprobable. (Sí, Mercedes, las conciencias se manipulan, no lo dudes). Si lo hiciera en España, sería muy consciente.
De modo que la moral y la ley van de la mano, pero en muchos casos se separan. Precisamente para eso están los jueces, que para bien o para mal, interpretan la ley a su manera.

Mercedes, también sé de que hablas y me han encantado esos razonamientos con tu padre.
Muchos besos de corazón, bueno y de ley, como dicen los chaveas.

Ruben M. M. dijo...

Excelente reflexión, porque efectivamente ley y justicia no confluyen en multiples ocasiones. Muy aguda e inteligente.

Un abrazo.

Ruben M. M. dijo...

Excelente reflexión, porque efectivamente ley y justicia no confluyen en multiples ocasiones. Muy aguda e inteligente.

Un abrazo.

Ruben M. M. dijo...

Excelente reflexión, porque efectivamente ley y justicia no confluyen en multiples ocasiones. Muy aguda e inteligente.

Un abrazo.

Ruben M. M. dijo...

Excelente reflexión, porque efectivamente ley y justicia no confluyen en multiples ocasiones. Muy aguda e inteligente.

Un abrazo.

Lola Padilla dijo...

La ley como bien señalas es ese sumo compromiso de ciudadanía.
Lamentablemente, quien hace la ley hace la trampa a veces.
Y una vez me dijeron que hay rincones donde la ley no puede llegar.

Pero sí compromiso y responsabilidad como el tuyo, hace de la humanidad, una esperanzadora manera de vivir.

Un abrazo, estos temas viviendo de ti me devuelven la fe en el sistema.

J.Lorente dijo...

Me temo que mientras no tengamos claro que la Justicia no es lo mismo que la Ley, difícilmente vamos a ponernos de acuerdo en algo. Yo pienso que las Leyes no están para cumplirlas, sino para debatirlas en cada caso haciendo uso del Sentido Común (que tan bien usó tu padre ese día) y la Justicia (que reside en la Conciencia de cada cual). El problema es que la Moral no es común en todos los Hombres ni en todas las Culturas, y eso es algo difícil de hacer entender a quien, por ejemplo, cree justo lapidar a una mujer por adulterio... ¡VALIENTE GILIPOLLEZ!

Un Beso y me voy, que me estoy poniendo de los nervios con estas cosas.

urciman@hotmail.com

Déjame tu "mesenller".

J.Lorente dijo...

No me lo dejes, que ya lo tengo... Perdón.

Te leo, Guapa.

GUIDO FINZI dijo...

Personalmente, exigo cierta ética a la gente que se relaciona conmigo. No tolero a los inmorales, y con esto, obviamente, a los puritanos, sino a quienes, por esencia, no se desmarcan de ciertas obligaciones y compromisos. Quizás resulte una actitud algo obsoleta en estos días pero, al menos me permite mirarme al espejo sin sentir rechazo.

Un saludo, Novelista.

AROBOS dijo...

Planteas un tema muy interesante y sobre el que pueden darse múltiples opiniones, probablemente todas ellas con fundamento. Yo creo que por encima de la Ley debe estar la Moral, cuando hay contradicción entre ambas. Pero lo importante es que la Ley surja de la interpretación moral que hagamos de los asuntos que se legislan.

gaviota dijo...

las leyes las de los jueces pero nosotros somos la mejor ley y los mejores jueces para juzgarnos desde el interior cada cual sabe lo que hace besitos gaviota te espero en mis blogs

Mercedes dijo...

Para Jose C:
Te tomo la palabra. Hasta muy pronto.
Un beso grande.

Mercedes dijo...

Para Gracía Francés:
Me alegra verle por aquí, ya lo sabe.
Le tomo la palabra, ahora no tendrá más remedio que leerla.
Hasta la próxima, Don.

Mercedes dijo...

Para Curro:
Qué ganitas tengo de que te hagas un hombre... Pero ¿es que no voy a hacer carrera de ti nunca?
Tu sigue haciendo amigos.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

J. M. Ojeda:
Creo que, afortunadamente, todavía quedan algunos valientes, por eso seguimos adelante.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Luis Madrigal Tascón:
Siempre es una alegría recibir visitas de los amigos, pero tú, además, traes regalos. Como hoy, que me has traido tan interesante información, que yo desconocía completamente, de Federico de Castro.
Gracias.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para Isolda:
Qué duda cabe que las conciencias se manipulan y que resulta mucho más fácil lapidar donde se permite por ley que donde está penado. Con esto no haces más que darme la razón. Ahora bien, no olvidemos que, a pesar de que la masa crítica es manipulable, siempre hay gente que, por encima de la ley, hace caso a su conciencia y ha conseguido salir ileso de la manipulación. Quiero decir que, por supuesto que las leyes, en su mayoría, están para conservar el orden y la convivencia del pueblo. Pero no nos engañemos, no todas. Esas son las que hay que cambiar con nuestra valentía.
Gracias por tan interesante colaboración.
Un abrazo, amiga Isolda.

Mercedes dijo...

Para Ruben M.M:
Gracias compañero, por venir a leerme con tanta atención.
Besos.

Mercedes dijo...

Para Lola Padilla:
En primer lugar, bienvenida, ya se te echaba de menos.
Me alegro de que entendieras y disfrutaras la entrada. Por lo que te conozco, sé que pensamos de manera muy parecida.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Para J. Lorente:
Cierto, moral, valores, conciencia, justicia y ley son cinco palabras que encierran definiciones diferentes, aunque a menudo solemos confundirlas. Pienso que el primer atisbo de ley nació en la conciencia, que no es más que el sentimiento de empatía con el prójimo. A partir de ahí surgió la moral y los valores y se intentó hacer justicia promulgando leyes. Pero la realidad es que hay leyes que matan.

Te escribiré.
Besos.

Mercedes dijo...

Para Guido Finzi:
Buena forma de filtrar tus amistades. Imagino que ser tan valiente te acarreara más de un disgusto, pero nada comparado con vivir rodeado de indeseables.
Ya me contarás cómo lo consigues.
Otro afectuoso saludo para ti.

Mercedes dijo...

Para Arobos:
No podría estar más de acuerdo contigo, como explico en la entrada. Pero ¿qué pasa cuando el que hace la ley es un inmoral?
Es un tema peliagudo.
Gracias por venir.

Mercedes dijo...

Para gaviota:
Creo que sí, que en nuestro fuero interno todos sabemos lo que está bien o mal, pero no todos seguimos ese instinto natural.
Besos.

lililaranjo dijo...

Mercedes
un besito e,,,,poesia




NEM SEMPRE



Nem sempre o que parece é!
Nem sempre o que se pensa se faz!

Nem, sempre o que apetece se pode fazer!
Nem sempre a vida nos deixa fazer o que queremos!

Nem sempre o que luz é ouro!
Nem sempre estamos, quando estamos!

Nem sempre somos, quando somos!
E sendo assim...

Neste mundo o que muitas vezes parece, não é nada!
É apenas ilusão e miragem!...

Porque nem sempre...
O que parece é!...

LILI LARANJO

lililaranjo dijo...

Mercedes
un besito e,,,,poesia




NEM SEMPRE



Nem sempre o que parece é!
Nem sempre o que se pensa se faz!

Nem, sempre o que apetece se pode fazer!
Nem sempre a vida nos deixa fazer o que queremos!

Nem sempre o que luz é ouro!
Nem sempre estamos, quando estamos!

Nem sempre somos, quando somos!
E sendo assim...

Neste mundo o que muitas vezes parece, não é nada!
É apenas ilusão e miragem!...

Porque nem sempre...
O que parece é!...

LILI LARANJO

MA dijo...

Hola amiga Mercedes dice un dicho en mi tierra , que quien hace la ley hace la trampa y así va el mundo.... sin conciencia y sin ley,o la ley del embudo , lo ancho para ellos y lo estrecho para nosotros.
muy buen post.

Un abrazo de MA para ti querida amiga.

Mercedes dijo...

Para lilinaranjo:
Gracias amiga, recojo ese beso en forma de poesía y te envio otro muy fuerte.

Mercedes dijo...

Para Ma:
Desgraciadamente, a veces así es, como tú nos lo cuentas. Aunque hay que decir en honor a la verdad que no siempre.
Besos paisana.

Fernando dijo...

U poco tarde para valorar un texto tan valioso. Yo,personalmente, no acato ninguna ley que vaya contra mi moral. El hecho de que una ley tenga que ser actada por ser ley, puede justicicar los crímenes más horrendos. Por ejemplo, la esclavitud era una ley y fué abolida años más tarde. Si esa ley volviese a regir por voluntad de un parlamento, yo no la acataría. Puede parecer un ejemplo simple. Los griegos y los romanos dejaban morir a los niños con taras físicas o mentales. Hoy, se permite matar al nasciturus, Yo no acepto esa ley, que va contra mis principios morales, aunque la apruebe un parlamento, sea del partido político que sea. Quiero morir de acuerdo con mi conciencia, que respeta la vida de mis hermanos los hombres. Un fuerte abrazo,

Mercedes dijo...

Para Fernando:
Querido Fernando, no sabes cuánto me han gustado las palabras que has dejado en esta casa. A veces tengo la sensación de estar sola en una cruzada. Esto de las leyes es un tema peliagudo, nos parece que hemos avanzado, que ya no ocurren barbaridades bajo el amparo de la ley, pero no es cierto, no hay más que analizar un poco el ejemplo que tú nos has traído. No ponemos las manos en la cabeza por lo que hacían los romanos hace siglos y no nos damos cuenta de que aquí estamos haciendo algo muy parecido. De tanto repetirnos una y otra vez que algo es bueno terminamos creyéndolo, por eso apelo a la reflexión y la conciencia.
Otro fuerte abrazo para ti.

Mercedes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jose C. dijo...

Aludiéndo al comentaio de Fernando:
Nasciturus es un término jurídico que designa al ser humano desde que es concebido hasta su nacimiento. Hace alusión, por tanto, al concebido y no nacido.

No creo que llegues tarde pues la dicha es buena. Pienso que tu moral no dista mucho de La Moral, esa que entiende que todos somos hermanos.

El mismo abrazo para ti.

Jose C. dijo...

En alusión al comentario de lililaranjo:

Me ha llegado la poesía, pero discerniendo en su mensaje. lo que es es, si está en tu corazón, sin importar que sea imaginación. Solo necesitas que sea auténtico. Lo que importa es que o que apetece se pode fazer.

Un abrazo.