viernes, 15 de abril de 2011

RETRATO, UN VIAJE

De Ángeles Hernández Encinas


Imagen de la Sierra de Gredos desde mi ventana.


Acabo de llegar a Asturias, después de una prolongada ausencia, tras un viaje de quinientos kilómetros por la Ruta de la Plata.  En menos de cinco horas, cual gigante con botas de siete leguas, he recorrido la vía que, a buen seguro, a las tropas romanas les llevaba caminar más de un mes. Casi en un abrir y cerrar de ojos he pasado desde la tierra extremeña, en los aledaños del Tajo -donde el puente de Almaraz de época imperial y famoso en la contienda con los franceses en 1808- hasta la brumosa humedad asturiana. El recorrido ha sido intenso, mi personal Odisea: sola con mi coche, mis paisajes y mis pensamientos, no soy la misma persona que salió de Oviedo hace unos meses.

He pasado una temporada  en la casa donde viví mis primeros diecisiete años, de donde salí hace cuarenta para, casi, no volver. El regreso al Norte lo hago conduciendo, tranquila, mientras evoco mi infancia. "Infancia"... ésa es la palabra, la que ha traído a mi cabeza y a mis labios un poema de Antonio Machado musicado por Serrat: "Retrato", que se estrenó como canción en aquellos tiempos que nos marcaron a mí y a mi generación:

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero,
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla,
mi historia, algunos casos que recordar no quiero”.

Y canturreando este son  mientras voy "haciendo el camino", me cuento a mí misma experiencias, de antes, de ahora...

“Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía”.

Reactualizo a la niña y a la adolescente que se crió en un hogar donde compartía con hermanos y padres atenciones, cariños y alguna que otra regañina. Esta vez han cambiado los papeles: la que fue cuidada se ha hecho cuidadora y los antaño responsables de poner orden, disciplina y calor, han vuelto a la infancia; ahora se dejan mimar, cuidar, casi acunar, e incluso reñir.

Durante los primeros minutos de este retorno disfruto con las dehesas de secano pobladas de encinas verdinegras que empiezan a florecer tímidamente. Preceden en mi periplo a la Vega del Tietar vacía -el tabaco todavía sin sembrar- y muy distinta del paisaje que, a finales de agosto, configurarán sus hojas gigantes, más grandes que un hombre. La sierra de Gredos, estos días nevada de nieve,  es mi horizonte permanente casi hasta llegar a Plasencia, donde salta el río Jerte antes de irse a recorrer el Valle que, como Gredos, está también nevado; no de nieve,  de flores de cerezo.


Más allá de Aldeanueva del Camino, desde donde se divisa magnífico y marítimo el Pantano de Gabriel y Galán, dejo al Este la villa de Hervás, tierra de judíos donde aún se conservan vestigios de su estancia. Abandono Extremadura en Baños de Montemayor, límite con la provincia de Salamanca. Mientras accedo a la Meseta a través de la sierra de Béjar y el Puerto de Vallejera, otros son los colores que disfruto. Con la nueva carretera la vista de “la ciudad de los buenos paños” gana en perspectiva ofreciendo a los ojos una recinto amurallado con castillo de piedra , incrustado en un bosque de helechos y acacias. El olfato se estimula a los pocos kilómetros por los aromas de Guijuelo; chacina y pitanza, cotidiano en casa pues mi padre, oriundo de estas tierras, puso un negocio de industria porcina y en la troje secábamos los jamones, lomos y chorizo que luego habrían de venderse en el mercado. El coche se embala en esta nueva manera de viajar sobre el asfalto; Casi no tengo tiempo de saborear el grato recuerdo, cuando a lo lejos se empieza a divisar la torre más alta de la catedral nueva de Salamanca; junto con el resto del templo se ve reflejada en el Tormes, ondulada la de abajo y desdibujado el perfil, la de arriba.

“Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido,
ya conocéis mi torpe aliño indumentario,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ella puedan tener de hospitalario”.

En esta ciudad estudié, en ella conocí el amor y me casé . He paseado tantas veces esta orilla y la otra, y la Plaza Mayor más hermosa del mundo, y el anfiteatro de la facultad de Medicina, y la Plaza de las Ánimas con la escultura de D. Miguel de Unámuno, y la iglesia de la Purísima, y el Patio de Escuelas, y S. Esteban y...que tengo que parar unos minutos para absorber tanto sentimiento. Pero no es mi destino la ciudad blanca de los carboneritos, he de continuar la ruta siguiendo por la "Tierra del pan" ya en la provincia de Zamora, donde un río más profundo, más grande y no sé si más hermoso, el Duero, “Durius”, me vuelve a recordar a D. Antonio

“Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”,


Tan buena y tan sin doctrina... mas  no es el momento de restañar cicatrices  y aprovecho para admirar de soslayo  Zamora, donde  hay un bello y acogedor parador de Turismo en la plaza de Viriato y tanta historia en sus calles, que he hacer un esfuerzo para continuar avanzando hacia el norte, hacia Benavente y Leon. Los pueblos que atravieso están en la carretera general, semivacíos, con casas de planta baja, iglesia en el alto y anuncios rudimentarios: “Se vende queso”. Algo más adelante recupero la autopista que viene de Madrid y en un plis plas tengo frente a mí "la cordillera". La grande, la antigua, la que hay que descender para abandonar la meseta; antaño por el maravilloso pero difícil Puerto de Pajares y las minas de Santa Lucía y la Roda,  hogaño, por la autopista del Huerna, túnel va, túnel viene, sosegada la vista por el embalse del Río Luna encajonado entre las crestas puntiagudas que recorren las laderas de la montaña. Como casi siempre, a la entrada del túnel del Negrón -de cinco Kilómetros de longitud-, mientras un sol radiante me acaricia la mejilla, temo la otra boca. En efecto, me espera a la salida la niebla, densa, moviéndose a ras de suelo e impidiéndome ver los precipicios que, ora a la izquierda, ora a la derecha, conforman este espléndido y fantasmagórico panorama. Comienza la humedad, pierdo el azul del firmamento y lo cambio por el verde permanente, verde intenso, verde arriba y abajo, de bosque salvaje de hayas y castaños. En Riaño han rehabilitado un antiguo balneario que acoge al visitante con humildad y eficiencia. Pola de Lena, una de las siete Polas del Principado, es atravesada por un río caudaloso, estrecho y oscuro, el Lena ¿cuál si no? Poco a poco me voy acercando a mi destino, pasando por Mieres. El río Caudal que lo bordea siempre me ha recordado el Nacimiento que hacíamos en Navidad, con sus casitas  y las luces distantes que le dan un aire tierno y casero.

Antes de entrar en Oviedo, mi utilitario que ya conoce la ruta, enfila la salida de ”la Espina” para llevarme hasta “Las Caldas”, pueblecito coqueto y encantador al que da nombre el decimonónico balneario recientemente restaurado, con un lujo quizás excesivo, pero muy atractivo para viajantes y autoridades. Visita también Las Caldas el río Nalón, caudaloso, salmonero, saltarín, arrastrando los residuos de carbonilla que ha ido recogiendo en la cuenca minera y que darán un color grisáceo a las playas de S. Juán de la Arena donde, en la lengua de Océano que aquí llaman Mar Cantábrico, ha de desembocar. El Nalón, en este segmento de su recorrido, fue a su vez ocupado hace más de 5000 años, por hombres del paleolítico que encontraron en la zona un microclima donde disponer de cuevas naturales, caza, pesca y agua en abundancia.

Fin del viaje, he llegado a mi destino. Mañana terminaré esta ruta llamada "de la Plata" en Gijón, la Villa de Jovellanos, donde muy cerca del Mar, cada día, desde hace veinticinco años, me gano el sustento con mi palabra y mis conocimientos.

“Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago”.

Mi viaje de varios meses, cinco horas, una vida entera, no me ha dejado insensible. He salido inquieta y agitada a cumplir una misión que el destino, abruptamente y por sorpresa, me ha encomendado y he regresado reposada, reflexiva, sabiendo que he de seguir resistiendo y viajando, -el pensamiento es estar siempre de paso- que he de volver a atravesar los ríos  que siempre llegan a un mar (Tajo, Tietar, Jerte, Tormes, Duero, Luna, Lena, Caudal, Nalón, Cantábrico) ; casi toda la península, de Norte a Sur y de Sur a Norte, desde el secano más austero a los bosques más frondosos, treinta o trescientos años de vivencias que conforman mis recuerdos para ,algún día  terminar, quién sabe si en el mar o en otro lugar, sola como nací y a ser posible con las mochila vacía.

” Y cuando llegue el día del último viaje, e
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar”.


61 comentarios:

Isolda dijo...

Querida Ángeles: Si esto es una despedida, no sabes cómo lo lamento. Justo ahora, que nos dejas un viaje maravilloso. ¡Qué manera de escribir, lo has bordado! Creo que es lo mejor que te he leído. Verdaderamente emocionante esa conjunción del texto con los versos de Machado.
Nos seguiremos viendo, seguro.
Besos, de nuevo con tintes cantábricos.

Fiaris dijo...

Una verdadera pena será,si te alejas amiga pero cada quien es libre y tienes sus razones,yo no se decir (adiós) solo se decir hasta luego,cariños.

emejota dijo...

Apoteósica entrada.Bienvenida a Asturias, bien esperada tras la despedida. Un fuerte abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

Queridísima Isolda, me he debido explicar mal: no me despido del blog, me despido de Extremadura y eso me tiene muy ocupada con cajas, cerrar historiad clínicas, traspasar pacientes, condoler a los papis que están jugando su juego etc, etc. Son sobre todo ocupaciones mentales que me dificultan la sentada para escribir.

Mi idea es continuar aquí o en Castelgandolfo. Dm.

Gracias por tu entusiasmo, un beso. A.

Ángeles Hernández dijo...

Fiaris, solo cambio de lugar geográfico, lo cual lleva mucho tiempo y tener la mente poco fina para escribir, pero seguiré, y espeto que al ritmo habitual.
Gracias por tus ánimos. A.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias. M j
Allí estaré a partir del uno de mayo, si antes no sucumbo en el intento y mis padres no me figuren haciendo chantajes afectivos que me tienen rounds.
Besos. A.

MORGANA dijo...

Si es una despedida lo lamento ,tus razones tendrás.Ha sido un verdadero placer compartir contigo viajes y aventuras.
Besos.

josefina dijo...

Yo por otros motivos seguramente, me he tomado un descanso. Hoy he empezado a ver vuestros blogs y pondre algun comentarío.
Un beso y te espero

Miguel Ángel de Móstoles dijo...

Ha sido un placer "viajar" de tu mano.

Amando Carabias María dijo...

Parte de ese recorrido, bien lo conozco, desde que Benavente abre como una y sus senderos hacia Galicia o Asturias, nuestros ojos han compartido (en distinos viajes, en diferentes días, quizá a horas diversas) los mismos paisajes, la misma evolución...
Yo también, cada vez que me cruzan el Negrón -pues a mí me llevan, ya que no conduzco-, temo la entrada en el Principado, y la deseo. Desde que voy a Asturias mi vida también es otra, a lo mejor por causas distintas. Asturias, para mí, es el símbolo de la libertad, de la vida nueva, de los nuevos amigos por todo el mundo, de la poesía..., del amor.

Cayetano dijo...

Una ruta preciosa, con una buena compañía, la de don Antonio. Yo conozco el tramo extremeño y salmantino, pero no descarto recorrerlo entero hasta Asturias.
Un saludo.

Mercedes Pinto dijo...

Amiga Ángeles, tú, mejor que nadie, sabes que la patria se lleva en el corazón; que allí donde estés estará tu hogar. Veo que ha sido muy hermoso recordar tu niñez y adolescencia por unos meses y desempolvar los recuerdos que de alguna manera nos hacen recuperarnos a nosotros mismos; aunque el tiempo haya marcado distancias insalvables y a veces aquella frase de “nunca vuelvas al lugar donde fuiste feliz” se haga verdad. Entiendo el vértigo que te asalta al regresar a la tierra donde maduraste como mujer y profesional, sabiendo, por la experiencia de los años, que no hay vuelta sino comienzo, siempre es un comienzo. Te irá bien, porque, como te digo, el hogar eres tú.
Es un relato MAGNÍFICO, a nadie que guste de una buena lectura se le puede escapar la excelencia de este texto. Enhorabuena y bienvenida siempre a tus seguidores.
Un fuerte abrazo para ti y los amigos que te siguen.

Mercedes Pinto dijo...

No soporto ser el 12+1, ya sabes.
Otro abrazo.

Conchi dijo...

Entro nuevamente a saludarte y desearte una feliz Semana Santa. Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Este viaje interior y exterior es magnífico.

Máximo Cano dijo...

Uhmmmm... NO.

No hay despedida. A mi estos viajes de regreso, en el coche solo y un montón de kilometros, me suenan a conocido. Recuerdos de infancia, de épocas mas cercanas, de lo que queríamos hacer y de lo que de forma inexplicable hemos hecho. Nuestra vida, nuestra crisis.

El paisaje bonito lo conozco, pero es el de siempre. En cuanto a tu vida ¿Ha habido un cambio grande?

Hacía días que no entraba y me encuentro tu despedida?... NO.

Hasta ahora.

Ángeles Hernández dijo...

¿Qué tal estás Morgana?.
No es una despedida, solo un cambio de lugar. El blog sigue y yo con él.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Josefina:
Todos necesitamos descansar de vez en cuando, incluso cuando se trata de algo tan placentero comoleer y escribir.
Te esperamos, un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Miguel Angel, espero que sigamos juntos porque en mi nuevo domicilio también hay internet.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Amando:
Asturias es maravillosa, las emociones de cada uno muy particulares e incluso no siempre las mismas, afortunadamente.
Nos vemos, un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Cayetano: Anímate a hacer el viaje,hasta Asturias y dentro del Principado, que hay allí mucha hermosura.

Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Tus palabras me sonrojan, jefa, pero son bienvenidas y admitidas.
Beguin the beguin, siempre, ése es al menos mi sino.

Nos vemos, un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Conchi: Feliz Semana también para ti, seguiremos en contacto.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias María Jesús: siempre parca pero , a mi parecer, siempre en tu punto.
Me congratulo con tu aprecio.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Hasta ahora Máximo:
No hay despedida, solo cambio de ciclo. Seguiremos en la brecha mientras haya un latido, y por supuesto escribiendo por estos lugares.

Un fuerte abrazo Á.

mateosantamarta dijo...

Toda una vuelta a las raíces, a Ítaca. Muy bien contada por cierto. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Los romanos tardaban 1 mes. Tú tardas 5 horas y yo he necesitado sólo 10 minutos en recorrer la Ruta de la Plata a través de tus palabras. Magia, que como siempre en tus relatos, la acompañas de humor. Sigo disfrutando enormemente.
NANDO

NI la breve dijo...

Bienvenida al norte, te deseo lo mejor, pero eso ya lo sabes. Sigue escribiendo que se te da muy bien. Un beso

María del Carmen dijo...

Te deseo lo mejor ene ste cambio que realizas, y que la fortaleza te acompañe apra solventar tal.

Me he trasladado varias veces en mi vida y se lo quees... especialmente el desarraigo...

Te envio mi fuerza.


Dejo mi huella:

Paso a dejar un saludo
colmado de sonrisas
con perfume a rosas,
y con sabor a ayeres
en una calma de paz
y cultivo en ceremonia
sigilosa y sacra
la amistad verdadera.

Paso a dejar mi huella
una vez mas en tantas
con la misma intensidad
de mis humildes decires
a puro sentir sentir
con mi alma en la mano
perfumados con rosas
cosechadas con sentires.

Te dejo un cariño y mi paz e invito a pasar a retirar los premios dejados en todos mis blogs

Marita

Mis blogs
www.walktohorizon.blogspot.com
www.lasrecetasdelaabuelamatilde.blogspot.com
www.newartdeco.blogspot.com
www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com
www.cosechadesentires.blogspot.com
www.panconsusurros.blogspot.com

Blanca G. dijo...

Es curioso como los papeles cambian, cierto. Un día ellos te cuidan a ti, y sin darte cuenta, al cabo de un tiempo les cuidas tú a ellos.
Un beso.

José Antonio del Pozo dijo...

Estupenda crónica, Ángeles. Se ve lo que describes, y se te ve a tí,y la mezcla agitada de tus emociones. Mucha suerte, mucho ánimo. Que sigas desde Asturias escribiendo tan bien.
Saludos blogueros

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Mateo, espero que mi Pênélope sepa esperarme.

Un abrazo Á

Ángeles Hernández dijo...

NANDO da gusto escribir para que tú lo leas, tu entusiasmo da alas.
Un abrazo y muchas gracias Á.

Ángeles Hernández dijo...

Ni, allí estaré para cuando quieras volver, venga anímate que te espero.
Un beso Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Marita, por tu poema y tu comentario, pasaré a ver si me ha tocado alguno.
Un abrazo Á

Ángeles Hernández dijo...

Blanca, ya nos tocará, ya. Espero que mejor tarde que pronto.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

JosÁ Antonio:
Echo de menos leer las tuyas , a ver si ahora un poco instalada...

Gracias por seguir. Un abrazo Á.

curro dijo...

Doña Angeles, que bien ha contado Vd. sus vivencias, ha dejado en calzoncillos a Cela en su vieje a la Alcarria. Un abrazo.

Princesa115 dijo...

Espero que todo te vaya bien en tu nuevo lugar de trabajo y que se cumplan esos deseos que todos llevamos dentro.
He recorrido media España de tu mano y me ha resultado muy gratificante.
Bonita entrada

Un beso

Sabagg dijo...

Leyéndote, qué agradable se me ha hecho el viaje, gustoso he recorrido en unos minutos lo que tú en unas horas y los romanos en semanas, pero con la buenísima idea de encontrarte íntima en cada kilómetro, en cada hito del camino y la magnífica ocurrencia de introducir a mi admiradísimo Machado en su Retrato: tantas veces lo lea, tantas me fascinará.
Un abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

Muy amable Curro, gracias y un abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

Seguiremos recorriendo Espana y otros lugares Princesa.
Un abrazo. A.

Ángeles Hernández dijo...

Bienvenido Sabagg: me alegro que te haya gustado camino al andar. De Machado , que añadir ? , admiración y gusto en la lectura. Un abrazo. A.

Luis Madrigal Tascón dijo...

Delicioso relato, Ángeles. Me ha deleitado tu viaje machadiano, lleno de lirismo por parte de quien viaja, al contemplar lo que ve y lo que recuerda. Don Antonio, quizá es la cota más alta de la Poesía española. En particular, he sentido nostalgia y envidia, al leer que, en uno de los tramos, te movías “sosegada la vista por el embalse del Río Luna encajonado entre las crestas puntiagudas que recorren las laderas de la montaña.” Además de la belleza narrativa, resulta que esas son “mis Montañas”. También me he vuelto a ver en medio del Patio Escuelas, en el “Alma Mater”… Yo también acabé allí mi vida académica…¡que inicié en Oviedo! ¿No pasarás nunca por León?. Me gustaría mucho saber cómo describes los vitrales de una Catedral, que incrementan el fulgor de los rayos del sol y, en las noches de luna, pueden alcanzar la intimidad del alma. Que descanses en tu Gijón, si no del alma, si ya, por lo que imagino, parte entrañable de tu vida. Ese sacro “Gegio” romano, tendido en el mar, que vio huir al moro tras la Victoria de Covadonga.. Disculpa la extensión, querida Ángeles, pero escribes tan bien y tenemos tantas cosas en común, que ha sido inevitable. Un beso. Luis Madrigal.-

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Luis. No se escriben relatos recopilaríamos todos los días pero cuando toca, toca.

Un reto lo de las vidrieras de "la Pulcra". Ver veremos.

Un abrazo y sigue extendiendote en los comentarios. Da gusto leerlos. A.

angela dijo...

Hola Ángeles, has hecho un retrato
fantástico de tu viaje.Yo conozco
bastante la primera parte, me has
trasladado mentalmente a esas tierras
de las que guardo un entrañable
recuerdo.Gracias.
Abrazos.

Flamenco Rojo dijo...

Te confieso que antes de leer los comentarios me inundó un sentimiento de pena pensando que dejabas de escribir en este rincón…Está aclarado, sigues. En cuanto al relato, en tu línea, cada día te superas…el de hoy es sencillamente excelente.

Un abrazo.

Jose Antonio Bejarano dijo...

Que no te desviaste unos tres escasos kilómetros para conocer que en Hervás judíos los más?
Yo soy uno de ellos.
Un abrazo

Jose Joel Rios dijo...

todo va en un viaje, el paisaje, los momentos, el día menos pensado y así mismo haciéndolo sin pensar. Informativo el cambio... añoranzas.
Gracias por esa sorpresa Ángeles.

Ángeles Hernández dijo...

Ángela: ahora te toca visitar la seguna parte del itinerario, y si vas hasta Oviedo y te apetece, hasta podríamos tomar una (o varias) botellas de sidra.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Flamenco por tu constancia y tus ánimos. Seguiremos por aquí intentando mejorar lo que escribimos.
Te llamamos el miércoles desde SEGOOOVIA.
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias a ti Jose Joel:
La verdad es que ahora habría que decir que siempre estamos viajando y que "nuestra vida son los ríos que van a dar a la mar que es el morir...".
Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

José Antonio Bejarano:

Esta vez no me desvié los tres Km para ir a Hervás pero sí que lo he hecho en otras ocasiones.
Una buena parada en el camino que recomiendo.
Un abrazo Á.

Ana J. dijo...

Ay, Ángeles, me has emocionado!
Me has llevado de la mano a través de esa Ruta de la plata y de tu corazón porque, más que enseñarnos el paisaje que atravesabas, nos has abierto tu corazón de par en par.
Buen viaja, amiga mía. Que encuentres la felicidad allá donde llegues.
Un abrazo de todo corazón
Ana

Ángeles Hernández dijo...

Gracias Ana, nunca estaremos paradas, aunque en ocasiones los cambios son más evidentes.

Un abrazo Á.

Misón dijo...

Me emociona el párrafo en el que dices reactualizar a la niña y la que fue cuidada... quizás porque lo entiendo como una vuelta en la que tu principal pensamiento es el de estar cerca de los que lo dieron todo y a los que tú les quieres devolver. Y digo que me emociona porque se está acercando el momento en el que me planteo eso mismo que tú. Un beso y muy buena suerte con tu vuelta a CASA.

Elvira Daudet dijo...

Querida amiga:

Deliciosa crónica de un hermoso viaje, jalonado por los versos de Machado.
Te deseo lo mejor en esta nueva etapa laboral y vital. ¿Por qué pensaba yo que vivías en Andalucía?

Un cariñoso abrazo
Elvira

Anónimo dijo...

Vaya y yo sin enterarme de tú vuelta al blog, y de que manera, el viaje ha sido fántastico, lo que siento es que tengo claro que no creo que a tí te haya gustado.

Un abrazo
V.C.

Ángeles Hernández dijo...

Misón, nos pasamos la vida caminando, incluso sin movernos de casa.
Que el camino nos sea llevadero.

Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

Gracias elvira por tu comentario, yo también espero que me vaya bien.

Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...

V.C, espero que no llueva demasiado y que al atravesar el Negrón el sol también esté del otro lado.
Un abrazo Á.