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martes, 9 de noviembre de 2010

El Gran Juego

Entrada publicada por Jose C.

Oscuridad y luz, frío y calor, yin y yang, odio y amor, negativo y positivo... y entre medias la confusión y el libre albedrío. ¡Complicado paradigma! Es el Gran Juego de la Vida, en el que no hay vencedores ni vencidos. Solo el que lo descubre encuentra el premio; el auto-conocimiento de la mano de todos, del Todo. Igual que en un juego de ordenador, no conoces los entresijos, pero conforme los descubres, subes de nivel. Ahora toca cambiar de pantalla y afrontar nuevos retos.

Juega y disfruta, sean cuales sean tus cartas.

Y no te olvides, sonríe y se feliz.



Saludos,

Jose C.


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lunes, 19 de julio de 2010

Sensaciones colectivas















Equipado con bermudas, zapatillas de deporte, gorra, camiseta de color claro y una vara mas propia de un cabrero que de un senderista, me encontraba realizando una de mis rutas preferidas a pié, entre huertos andaluces, evitando la urbe.
El camino, habitualmente frecuentado por paseantes, corredores y ciclistas, se hallaba esa tarde especialmente solitario. Eran sobre las 19:30 horas del 11 de julio de 2010 y aunque aún faltaba una hora para el sensacional evento la gente ya estaba organizándose para disfrutar a tope de él.
Además, hacía un calor que a pocos se les ocurriría salir a caminar a esas horas. Pero es que caminar, y especialmente en ciertas circunstancias –en contacto con la naturaleza, escuchando sus sonidos, oliendo sus aromas, sin bullicios, etc.- es un placer que intento disfrutar aún cuando el clima no sea demasiado favorable. Es caminado cuando consigo con el menor esfuerzo entrar en profunda reflexión y los acontecimientos de aquel día me facilitaron un tema magnífico: Las competiciones deportivas y su efecto en las masas.
Durante toda mi vida me he preguntado por qué no experimento la pasión por las competiciones deportivas con la facilidad que lo hace la mayoría de la gente que conozco. Esto me ha hecho sentir desde siempre algo raro y aún no estoy convencido de que no lo sea, pero he encontrado una respuesta que de momento me vale.
Días antes compartí una breve conversación relacionada con este notable fenómeno con el interventor de una sucursal bancaria que habitualmente visito. Me contó que tenía unos vecinos que por su ideología se habían molestado semanas antes porque su hijo le había regalado al suyo una camiseta con el escudo de España y contradictoriamente, en la víspera de la final del mundial de fútbol ondeaba una espléndida bandera de España en su ventana. Mi interlocutor se preguntaba como es posible que fenómenos sociales, efímeros al fin y al cabo, pudieran hacer cambiar de opinión a la gente; que qué explicación tenia ese cambio de posición. Yo le dije que quizá la respuesta está en que tenemos gran facilidad y tendencia a llenar nuestras vidas con cosas que percibimos de fuera. Da igual que sean malas o buenas. Si son malas nos servirán para encontrar culpables y si son buenas para hacernos partícipes de esa bondad. En ninguno de ambos casos estaremos mirando en nuestro interior, no estamos acostumbrados a hacer eso, claro, es mucho más fácil que sentimientos externos nos hagan reaccionar. Nos despedimos pensativos y ahí quedó la corta conversación.
Hay algo más que no me acaba de llegar sobre las competiciones deportivas que es ese sentido competitivo de yo gano y tu pierdes. Ya se que no se trata de jugarse la vida, como si se tratara de una guerra, o al menos creo que no hay deportes legales hoy día donde se admita la muerte como determinante de quien es el ganador, pero siempre hay algo en juego que el vencido pierde y que exclusivamente disfruta el vencedor, aunque sea el orgullo.
Esta reflexión me lleva a otra paralela en el plano empresarial donde el concepto de competitividad está tan incrustado, y sin embargo he podido asistir recientemente a cursos y conferencias que hace mención a esta aptitud. Parece ser que los observadores del sistema empresarial y los mercados se están dando cuenta de que esto no funciona bien así, argumentando que si siempre son los mismos inteligentes y agresivos empresarios los que acaparan la mayota de los beneficios del mercado este se verá peligrosamente reducido al control de unos pocos peligrando la existencia de muchas empresas, como si esto no fuera ya una realidad. Creo recordar que se le llama algo así como la teoría del “suma no 0”.
Volviendo al tema; cuando llegaba a casa, los vecinos de la calle estaban preparando un magnífico festín al que fui invitado para disfrutar en comunidad el partido y aunque no podía compartir la causa del evento si pude compartir la pasión y la alegría al verlos disfrutar, sin importar por qué lo hacían. Al fin y al cabo lo que se haga y por el motivo que se haga es una opción personal, pero la alegría es un valioso sentimiento común con el que me quedo como experiencia positiva.

Gracias a mis vecinos por invitarme a compartir su alegría y a vosotros por leer y compartir mi experiencia.



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viernes, 6 de noviembre de 2009

Libertad y alegría


Nada amo y valoro más en este mundo que la libertad y la alegría. Ambas cualidades van siempre de la mano. Cuando sientes que nada te ata, que todo aquello que haces es decisión tuya; da igual el motivo: por respeto, por convencimiento, por compromiso, por afecto..., tu corazón está alegre. Un ser libre no es aquel que coge su mochila y puede andar todos los caminos, es aquel que camina sin mochila ni senderos. Hay de aquel que tiene ante sí todas las puertas abiertas y elige mal; tanta supuesta libertad desperdiciada, más le hubiera valido tener tan sólo dos opciones y escoger la acertada. Es un espíritu alegre aquel que hace buen uso de su libertad. Y el que reconoce que los únicos barrotes que lo cercan son los del miedo, y los vence, vive con alegría. Encontrará en el camino a muchos que se creen con el poder de controlarlo, siempre para su propio beneficio, pero se mantendrá fiel y firme ante sus desiciones, y los mirará con una sonrisa, sin recelo, sin acritud, con compasión..., sabedor de que quien intenta amordazarlo es el verdadero esclavo.