sábado, 11 de septiembre de 2010

El preciado oro

Entrada publicada por Jose C.



Imagen extraída de http://bullspreadblog.blogspot.com/


Navegando esta noche entre documentación histórica, me he encontrado de pasada con el preciado mineral, y por una curiosa inspiración me he preguntado por el auténtico valor del oro, es decir, para qué sirve.
Pues bien, después de buscar un rato he encontrado cosas que ya sabia, como que a los deportistas les gusta mucho ganar la copa de oro, igual que a los clérigos les gusta mucho beber “La Sangre de Cristo” en ella, que a muchísima gente le gusta lucir joyas de oro –y si además tienen diamantes, que tampoco se bien su utilidad, mejor aún- que también a muchísima gente le gusta tener en su poder cuanta más cantidad de oro mejor, y de lo más interesante: que los estados procuran tener sus reservas de oro bien repletas, igual que la gente. Bueno, también es verdad que se utiliza como moneda de cambio para pagar bienes, servicios e ideas y por eso el dinero de un país suele estar respaldado por la cantidad de oro almacenado en ………, a saber donde lo tienen! ¿Y esto por que?
Pero realmente, lo que es utilidad para cubrir necesidades reales de los humanos, la verdad, no he encontrado mucha. De hecho, no parece haber mejor explicación a su magnífico valor que el cumplimiento de una ley de mercado – o marketing- que dice que un bien es preciado en función de su -relativa- escasez ya que esto le da un valor de exclusividad, es decir, al alcance de unos pocos, lo cual no me acaba de convencer, por que total, para lo que sirve.
Así que, con objeto de salir de la ignorancia respecto a este valorado material y por supuesto compartir impresiones, me gustaría mucho que contarais lo que sepáis o penséis sobre esta cuestión.

Ah! Se me olvidaba, que me ha parecido ver por ahí que ahora también a alguna gente le ha dado por ingerir oro ¿Qué curioso, no?

Abrazos,

Jose C
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sábado, 4 de septiembre de 2010

¿El universo lo creó la física?




Entrada publicada por Jose C.





Imagen extraída de reino.org.
Este hecho no crea vínculo alguno con la intención de la entrada.

Stephen Hawking vuelve a ser noticia y en esta ocasión la mayoría de los medios publican algo así como que: descarta que Dios creara el Universo, que no es lo mismo que afirmar que su intervención no es necesaria para explicar la existencia del mundo y de todo lo que le rodea, tal como lo cuentan en otros.

Parece que el científico está hoy más convencido de que el origen de la Creación son las leyes de la física, sin que con ello niegue la posibilidad de que Dios pudiera ser el autor de esas mismas leyes.

De momento, en mi opinión, solo es un nuevo revuelo por la confrontación entre la ciencia moderna y la religión tradicional aún muy viva en el pensar de la masa. Habrá que esperar a poder desmenuzar –si es posible- las últimas conclusiones de Hawking publicadas en su nuevo libro, para tener mejor criterio. Pero por el momento, me da la impresión de que la ciencia y las nuevas creencias espirituales se acercan vertiginosamente para encontrarse con un creador que aporta la conciencia –el empujón- para que El Universo se desarrolle usando la inteligencia presente en toda la creación.

El problema para la ciencia -como ya comenté en otra ocasión- es que no sabe encontrar donde se inicia la conciencia previamente a lo físico. Tal vez, si de vez en cuando los científicos dejaran por un rato los números a parte y leyeran tendencias espirituales distintas a las tradicionales -inculcadas como dogma durante siglos- se les ocurriría la fórmula de la creación, eso si, usando sus portentosas mentes.

En todo caso, la noticia me agrada por intuir en ella el acercamiento comentado, aunque, a veces me pregunto si no nos estarán volviendo a comer el coco con nuevas conspiraciones …….. y es que después de ver lo que hay está uno siempre con la mosca detrás de la oreja, porque, entre tras cosas –quizás más preocupantes- a los editores y al propio Hawking les va a venir de perlas el revuelo.

Solo tenéis que usar vuestro buscador de Internet favorito y ver artículos al respecto.

Abrazos,

Jose C.